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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1041

Si Jimena le hacía daño a Isabela, no terminaría bien, y si Isabela volvía a pasar por la tragedia de su vida anterior, igual y hasta moría.

A las tres personas de las que se quería vengar —Elías, Isabela y Jimena—, ¡a ninguna le iba a ir bien!

Si Isabela terminaba igual que en su vida pasada, Elías iba a perder la cabeza; jaja, esa sería la peor venganza de todas.

En cuanto a Álvaro, él no era su objetivo principal. Si le rompían el corazón y perdía a la mujer que amaba, sería mero daño colateral. ¿Quién lo mandaba a enamorarse de Isabela?

Jimena se dejó caer en el sillón individual.

Al recibir las fotos que Ulises le envió y ver a su peor enemiga ahí, no se necesitaba ser un genio para adivinar lo que Isabela iba a hacer.

Claro, cuando ella había ido a la empresa, había visto el coche de Isabela en el camino.

Le había preguntado a Rodrigo si Isabela había pasado por ahí y él le había dicho que no.

¡Le había mentido!

¡Era obvio que Isabela había ido a Grupo Méndez a entregarle esas fotos a Rodrigo!

¡Isabela!

Con razón Rodrigo le había preguntado aquello, dudando de que el hijo fuera suyo.

¡Había sido culpa de Isabela!

Rodrigo había visto las fotos y sabía que se había acostado con muchos hombres. Pero todo había sido una trampa, ¡la habían drogado!

Ella no lo había querido así.

Cuando recuperó el conocimiento, de la pura vergüenza, hasta había deseado morirse.

—Es muy fácil decirlo, pero Isabela ahora tiene a gente cuidándole las espaldas y ella tampoco es de las que se dejan. El Cicatrices fue con un montón de hombres para secuestrarla junto con Elías, y los dos lograron abrirse paso y aguantar hasta que llegó la policía.

—No será una experta en artes marciales, pero desde chiquita se la vivía peleando; es buenísima para los golpes. Cualquier vándalo común no tendría oportunidad contra ella.

—Por no mencionar que trae guardaespaldas todo el tiempo. Elías y Álvaro se los pusieron, y esos tipos sí saben defenderse.

¿Acaso creía que Jimena no quería hacerle eso a Isabela?

Jaja, el circo cada vez se ponía mejor.

Jimena le arrebató la botella de vino y, sin molestarse en usar una copa, empezó a tomar directo del pico.

De un solo jalón se acabó lo que quedaba, que era más de media botella.

No iba a tener a ese hijo.

Sin importar si era de Rodrigo o de cualquier otro cabrón, no lo iba a tener. No podía permitir que naciera, porque si no era de Rodrigo, no soportaría la idea de dar a luz a un bastardo del que no conocía al padre.

Y aunque fuera de Rodrigo, ahora que él sabía que se había acostado con tantos hombres, la tacharía de sucia y jamás iba a querer al niño que naciera de ella.

Si iba a ser un niño al que no querrían, ¿qué caso tenía traerlo al mundo a que sufriera y todos lo hicieran a un lado?

—Si ya no hay nada más que decir, llégale. Y no vengas a buscarme nada más porque sí. Si alguien empieza a sospechar que tenemos algo que ver, Jimena, ¡vas a amanecer muerta!

Ulises dijo todo eso con una media sonrisa en el rostro, pero sus palabras estaban cargadas de una fría crueldad.

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