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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1066

Por eso, la señora Castillo permitía que su hija tuviera una cara en público y otra a sus espaldas. Después de todo, no era la única persona así; al abrirse paso en el mundo de los negocios, ellos mismos a menudo tenían que mostrar una cara distinta dependiendo de la situación.

La señora Castillo jamás imaginó que llegaría el día en que su hija cometería tantas estupideces, y que en su intento de arruinar a otros, terminaría arruinándose a sí misma.

—Jimena, duerme un poco. Cuando despiertes y tengas la mente clara, piensa bien qué vas a hacer a partir de ahora. Mamá se va a su cuarto a descansar.

La señora Castillo temía que, si no se iba en ese momento, moriría de un coraje por culpa de su hija.

Sin esperar a que Jimena Castillo dijera una palabra, la señora Castillo se levantó y se fue.

Jimena sabía que su madre la culpaba y que creía que todo era error suyo.

*¿En qué me equivoqué?*

*Está claro que Isabela Romero fue quien me hizo daño.*

*Es evidente que la culpa es de Isabela.*

La señora Castillo regresó a su habitación y, al ver que su esposo dormía como un tronco, se sentó en la cama y extendió la mano para empujarlo.

—¿Qué pasa?

Al ser despertado por los empujones, el señor Castillo se dio la vuelta, miró a su esposa y preguntó, confundido:

—Con lo que me costó quedarme dormido y me despiertas.

—Mañana tengo que ir a trabajar, tengo muchos asuntos que atender.

A diferencia de su esposa, que se quedaba en casa como una señora de la alta sociedad, dedicándose solo a gastar dinero y sin preocuparse ya por los asuntos de la empresa.

—Duermes como un oso, ¿acaso sabes el enorme problema en el que se ha metido tu preciosa hija?

Kevin Castillo se sentó.

—Jimena y Rodrigo se pelearon, ¿no? Rodrigo le fue infiel, y aunque ambos dicen que no quieren divorciarse y él prometió no volver a cometer el mismo error, es obvio que ha quedado una espina entre los dos.

—¡Ah! Si no es de Rodrigo... ¿es de Elías Silva?

El señor Castillo preguntó con cautela:

—Si es de Elías... que Rodrigo se divorcie si quiere. Elías es un hombre responsable, él se casaría con Jimena.

—Tu hija se le ofreció en bandeja de plata y él ni siquiera la quiso, ¿cómo va a ser de Elías?

La señora Castillo le contó a su esposo todos los errores que había cometido su hija.

Antes de que terminara de escuchar, el señor Castillo saltó de la cama y agarró su cinturón dispuesto a darle una paliza, pero la señora Castillo lo detuvo.

—Es plena madrugada, ¿quieres que todos se enteren? Jimena tampoco quería que las cosas terminaran así. Ahora alguien más la tiene en sus manos y ella está en una posición muy vulnerable. Mañana ve a buscar a Rodrigo y pregúntale si aún quiere seguir adelante con Jimena.

—Yo iré a ver a Isabela para averiguar quién le envió esas fotos y si todavía tiene más en su poder. Lo que más me aterra es que existan innumerables copias de esas fotos...

La señora Castillo no pudo seguir hablando.

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