Jimena le respondió:
—¡Sí, le tengo envidia! Lo que yo tengo es porque tuve suerte al nacer, soy la hija de la familia Castillo. Pero ella, ¿quién se cree que es? ¿Por qué ella tiene derecho a tener tanto?
—Si no fuera por ella, Elías me seguiría consintiendo como antes, perdonándome todo y amándome para siempre.
—Elías le dio demasiado. Si ella no existiera, Elías nunca se habría casado y toda esa fortuna sería mía con solo pedirla.
—Pero desde que Isabela se casó con él, Elías dejó de tratarme igual. Y lo peor es que, después de divorciarse, a él le gusta cada vez más y hasta dice que es la única mujer con la que quiere casarse en esta vida.
—¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué lugar ocupo yo, su amiga de la infancia? ¡Le dio cientos de millones a ella! En toda mi vida, los regalos que me ha dado no suman ni cien millones. ¿Qué hizo Isabela para merecer todo eso?
—Es solo una pueblerina sin padre que logró entrar a la familia Méndez gracias a la cara bonita de su madre, disfrutando de nuestros lujos. Si yo no hubiera destruido la relación de hermanos entre ella y Rodrigo, él también la habría consentido muchísimo.
—Si desde el principio se hubiera quedado con Álvaro, ni siquiera me habría importado; a lo mucho habría pensado que tuvo suerte. Pero no, tuvo que casarse con Elías, el hombre con el que crecí y que siempre me protegió.
—¿Acaso puede quitarme lo mío y luego botarlo cuando ya no lo quiere? ¡No lo soporto, no me resigno!
La señora Castillo no aguantó más y lanzó otro manotazo, pero esta vez no le dio en la cara, sino en el brazo.
Se puso de pie, temblando de rabia, y señaló a su hija. Le tomó varios segundos recuperar el aliento antes de gritarle:
—¡Por qué tuve que dar a luz a una idiota como tú! No te resignas, no lo soportas... pero, ¿te has puesto a pensar en el precio tan alto que estás pagando?
—No solo perdiste el cariño y la protección de Elías, sino también el amor de Rodrigo. Perdiste tu matrimonio, tu tranquilidad y tu reputación. ¡Mírate! Cada cosa que has hecho solo ha servido para arrastrar tu nombre por el lodo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda