Marco asintió.
—De acuerdo, hermano mayor. Mantendré mis ojos sobre Ulises.
—Te lo agradezco.
—Hermano, no hay de qué, somos familia. No seas tan formal; cuando eres tan amable de repente, me asusto. Pienso que he cometido algún error y que estás planeando algún castigo terrible para mí.
Elías no pudo evitar soltar una risita.
—¿Tantas ganas tienes de que te regañe? ¿Acaso solo te sientes a gusto si te levanto la voz?
—Tampoco es eso, solo sé como eres normalmente. Cuando necesites algo, dinos qué hacer, y cuando no, cada uno se centrará en sus deberes.
Todo lo hacían por preservar el legado de la familia Silva.
No podían pretender que su hermano cargara con todo el peso de la responsabilidad.
Habían sido muchos años difíciles para él.
—Respecto a la película que financió tu cuñada, ¿tienes certeza de que será rentable?
Marco respondió con cierta incomodidad:
—Hermano, la verdad, no te puedo asegurar nada. La película aún no se estrena, ¿quién sabe si dará ganancias?
—No obstante, le estamos poniendo todo el empeño en el rodaje y considero que la historia es impecable. El resultado final dependerá del público, pero yo tengo mucha fe en ella.
—A mi cuñada también le dio buena espina. Contactamos a varios inversores y ninguno quiso arriesgarse, pero ella solo le echó un vistazo al guion y aceptó de inmediato.
Los ochenta millones que inyectó aliviaron enormemente la carga financiera que tenía encima.
Marco llegó a pensar que, en caso de que la película fuera un fracaso, su hermano mayor se compadecería de ver a su ex cuñada perdiendo tanto dinero, y tal vez hasta estaría dispuesto a cubrir sus pérdidas.
Su hermano mayor nadaba en dinero; de hecho, la fortuna personal combinada de todos sus hermanos apenas llegaba a igualar la suya.
Marco intentaba calmar a su hermano, aunque también se daba ánimos a sí mismo.
Elías guardó silencio por unos momentos antes de añadir:
—Al principio le di diez millones, pensando que fracasaría. Creí que, al agotarlos, perdería el interés en los negocios y se conformaría con su rol de señora Silva en casa.
—Jamás me imaginé que le iría tan bien. En solo seis meses logró recuperar su inversión, formó una empresa y expandió sus operaciones.
Marco comentó:
—Si un sector está en auge, cualquier idea prospera. El proyecto que ella apoyó está en su mejor momento. Aunque muchos se han subido al tren, nadie, por ahora, puede equipararse con mi cuñada.
—Hermano, necesitas descansar, no te estreses tanto. Nosotros estaremos al tanto de los asuntos de la cuñada, nadie se atreverá a propasarse con ella.
La realidad era que, hoy por hoy, la cuñada ni siquiera precisaba de su protección.
—Está bien, lo dejamos hasta aquí.

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