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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1202

Hospital General de Nuevo Horizonte.

Carolina Morales fue encontrada y llevada al hospital. No sufrió heridas graves, solo fue noqueada por los secuestradores. Cuando la policía y los miembros de las tres grandes familias la encontraron, justo estaba despertando.

Preocupados de que hubiera sufrido algún daño, todos insistieron en llevarla al hospital para que la revisara un doctor.

Aparte del fuerte dolor en la nuca, Carolina no sentía más molestias, pero esta vez el susto había sido tremendo.

Esos secuestradores incluso la habían manoseado; aunque no le hicieron nada peor, ese acoso la había dejado con un trauma psicológico.

En el momento en que vio a su familia, Carolina se arrojó a los brazos de la señora Morales y rompió a llorar.

El matrimonio Morales abrazó a su hija.

Tras recibir la llamada de que Carolina había sido encontrada y que no tenía heridas graves, pero que igual debían llevarla a revisión, la familia Morales respiró aliviada y todos acudieron en masa al hospital.

Solo al ver con sus propios ojos que Caro estaba a salvo, todos pudieron tranquilizarse de verdad.

Una vez que su estado de ánimo se estabilizó, Carolina tomó unos pañuelos de papel para secarse las lágrimas y consoló a sus padres y familiares:

—Papá, mamá, Álvaro, ya estoy bien. No me hicieron mucho daño, solo buscaban dinero.

Álvaro miró el enrojecimiento en la nuca de su hermana y dijo con dolor:

—Y dices que no te hicieron daño, tienes la nuca toda roja.

Carolina se tocó la nuca y explicó:

—No sé de quién recibieron una llamada en ese momento, pero de repente tenían mucha prisa por cambiar de lugar. Al principio me llevaban a rastras con ellos, pero luego seguro pensaron que yo era un estorbo para su escape, así que me noquearon.

—Alguien fue a recogerlos. No sé cuántos eran en total, pero seguro hay alguien dándoles órdenes desde las sombras.

Esto no era un simple secuestro.

Carolina se había llevado un buen susto, y además le habían vendado los ojos para que no viera a los secuestradores, pero podía escuchar.

Escuchó a los secuestradores hacer varias llamadas telefónicas; dos fueron a su familia para pedir dinero, y las demás al autor intelectual. Escuchó cómo uno de ellos le gritaba al teléfono: "Este dinero es muy difícil de ganar".

La anciana abrazó a la nieta que creía perdida, con los ojos enrojecidos.

—Qué bueno que regresaste, qué bueno. Me diste un susto de muerte, tenía mucho miedo de que te hicieran daño.

Tras un momento, soltó a su nieta y la examinó de arriba a abajo, asegurándose de que, salvo por estar un poco desaliñada, se encontraba bien.

Solo entonces la anciana pudo tranquilizarse de verdad.

Isabela Romero no había intervenido en ningún momento. Ella aún no formaba parte de la familia Morales, y con el rescate de Carolina, era natural que todos estuvieran felices y quisieran hablar y abrazarla. Como amiga, no era correcto interrumpir.

Carolina vio a Isabela entre la multitud; sus miradas se cruzaron por un segundo y luego apartó la vista.

Esa reacción hizo que el corazón de Isabela se encogiera.

Pero no era el momento de preguntar nada.

Fue hasta la noche que Álvaro logró convencer a la familia Morales de irse a casa, quedando solo él e Isabela para cuidar a Caro; aunque en realidad no necesitaba cuidados médicos, pues no estaba herida.

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