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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 1231

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Ya no era solo ella. Detrás de ella había cientos, casi mil empleados, y cada uno representaba a una familia. Si su empresa colapsaba, cientos de familias perderían su fuente de ingresos.

Todos los días, desde que abría los ojos, su mente ya estaba repasando los asuntos del negocio.

Antes creía que ser el jefe era simplemente ser rico. Ahora que estaba en esa posición, entendía el nivel aplastante de presión que conllevaba.

Para el mundo exterior, tras recibir la fortuna de su divorcio, ella se había convertido en una magnate con cientos de millones a su nombre. La realidad era que, en efectivo, solo disponía de unas cuantas decenas de millones.

El grueso del dinero estaba invertido en proyectos. Aunque algunos ya estaban dando ganancias, otros requerían inyecciones constantes de capital.

Por suerte, el flujo de caja permitía mantener la empresa operando con normalidad. Así que los millones que tenía libres no necesitaba tocarlos y podía usarlos con más libertad.

Pero, ¿quién se imaginaría que alguien con un patrimonio tan enorme solo tenía acceso inmediato a esa fracción?

—A veces la presión es tanta que, incluso sin tomar café, me paso las noches enteras en vela. Tía, ser jefe no es nada fácil —suspiró Isabela.

Su tía sonrió:

—Como sea, sigue siendo mucho mejor que ser un empleado común. No pienses tanto en eso. Todo problema tiene solución, y las cosas siempre encuentran su cauce. El destino ya tiene todo preparado.

—Solo nos queda enfrentarlo con calma. No te atormentes, la vida es corta y hay que vivirla felices para que haya valido la pena el viaje.

—Tienes toda la razón, tía. Tomaré tu consejo. Voy a salir a correr un rato.

—Ve. Cuando regreses, te das un baño y vienes a desayunar.

La tía observó a Isabela salir de la casa con una sonrisa antes de darse la vuelta hacia la cocina para seguir preparando el desayuno.

Isabela salió con la intención de ir directo al patio trasero, pero al echar un vistazo hacia la entrada principal, notó a dos personas de pie junto al portón. Estaban inmóviles y no habían tocado el timbre.

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