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Mi exesposo me persigue tras el divorcio. romance Estoy embarazada.

Emma no sabía si quería correr o tirarse al piso a llorar… de felicidad.

Sus manos temblaban alrededor del sobre blanco que le habían entregado hacía apenas dos minutos, aunque para ella habían pasado horas.

—Ábrelo ya, Emma —susurró su mejor amiga a su lado.

—Tengo miedo, Mara…

—Miedo nada. Si sale positivo, vas a gritar. Y si sale negativo… vuelves a intentarlo. No te hagas.

Emma respiró hondo, aunque su corazón latiera como si quisiera escaparse del pecho. Abrió el sobre con movimientos lentos, temblorosos. Y entonces, lo vio.

POSITIVO.

La palabra brillaba como un milagro recién escrito.

—Mara… E-estoy embarazada.

—¡Puta madre, Emma! ¡Lo sabía!

El abrazo de Mara llegó de inmediato, desordenado y fuerte, casi tirando una maceta del mostrador. Emma cerró los ojos con un nudo de emoción. No eran lágrimas de miedo, ni de cansancio. Eran de alivio. De esperanza. De sentir que por fin algo se alineaba en su vida.

Meses intentando.

Meses sintiendo su matrimonio apagado.

Meses preguntándose qué les había pasado.

Ahora este bebé era la bendición que llegaba a tiempo.

Guardó la prueba en su bolso con cuidado.

—Tengo que decírselo.

—Claro que sí. Ve ya. Y me escribes, ¿eh?

Emma salió del laboratorio como si el mundo hubiera cambiado de color. Pasó por la cafetería y compró un muffin de chocolate, el favorito de Damián. Quería darle la noticia con algo dulce, algo que lo hiciera sonreír como antes.

Como cuando la miraba con ganas.

Como cuando él la cargaba entre risas.

Como cuando no había distancia entre ellos.

Al llegar al rascacielos del Grupo Black, subió al piso treinta y seis con la ilusión floreciendo dentro de ella, con el muffin en una mano y la noticia más importante de su vida en el bolso.

La secretaria de Damián no estaba en su lugar.

Mejor. Así podría sorprenderlo.

La puerta de su oficina estaba entreabierta. Emma levantó la mano para tocar, pero un sonido familiar la hizo detenerse.

La voz de Lydia Crane.

La mujer que se resistía a desaparecer.

La ex novia perfecta según todos… menos Emma.

Su corazón se encogió mientras escuchaba.

—Damián, por favor, no pongas esa cara de piedra. No vine a discutir. Vine a hablarte con honestidad, algo que últimamente te hace falta. Y sí, antes de que digas algo, tu madre me llamó hace dos días. Ella sigue pensando que tú y yo éramos la pareja perfecta. Hasta dijo que ojalá hubieras terminado conmigo y no… con esa.

Estoy embarazada. 1

Estoy embarazada. 2

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