—¿Quién te dijo que estuviste en coma varios meses? —preguntó Frida, igual de confundida—. Es verdad que estuviste en coma dos meses después de caer al río, ¡pero luego despertaste! Lo que pasó es que el golpe en la cabeza te hizo olvidar todo, no recordabas ni quién eras…
Frida vio que, al otro lado del video, el rostro de Amelia se había puesto pálido como el papel. Su voz se suavizó y preguntó con preocupación:
—¿No recuerdas nada de eso?
La palidez de Amelia era aterradora, hasta sus labios habían perdido el color. Su expresión fue toda la respuesta que Frida necesitó: no recordaba nada de su período de amnesia.
Marta también se dio cuenta de que algo andaba mal. Se apresuró a sostener a Amelia.
—Meli, ¿estás bien? —preguntó preocupada.
—Yo… —Amelia intentó hablar, pero sentía la garganta tan seca que apenas podía pronunciar palabra—. Si no acabo de despertar de… de la caída al río, ¿entonces por qué… mis recuerdos empiezan desde esa noche?
Por eso nunca había dudado que había estado en coma durante meses. De lo contrario, ¿por qué sus recuerdos comenzarían justo la noche del accidente? ¿Y por qué no tendría ningún recuerdo de lo que pasó después?
Marta y Frida se miraron preocupadas. Esa pregunta superaba su entendimiento; era una posibilidad que nunca habían considerado.
Aunque la relación entre Amelia y Dorian había sido tensa en los últimos días, ninguna de las dos había pensado que pudiera ser porque Amelia había olvidado esos meses. En su mente, era algo imposible. ¿Cómo podía alguien recordar su pasado y, al mismo tiempo, olvidar el período de amnesia?
Pero ahora, al analizarlo en retrospectiva, todo lo que había pasado entre Amelia y Dorian en los últimos días parecía tener una explicación.
Frida incluso pensó que era lógico que Amelia hubiera olvidado ese período.
La primera vez, la amnesia fue causada por un hematoma interno debido al golpe en la cabeza, que presionó las vías nerviosas y bloqueó el acceso a sus viejos recuerdos. El cerebro, en un acto de neuroplasticidad, creó vías temporales para compensar.
Pero esa vía de memoria temporal, que ya era frágil, pudo haberse roto cuando un segundo golpe reactivó inesperadamente la vía original. El desequilibrio de neurotransmisores causado por el segundo trauma podría haber destruido la estructura sináptica de la vía de compensación.
—Meli, ¿por qué no mejor regresamos y vamos al hospital para que te hagan otro chequeo? —sugirió Frida con voz suave—. ¿Te sientes mal o algo?
Los ojos perdidos de Amelia se encontraron con los de ella.
Negó suavemente con la cabeza.
—Quiero… —la voz de Amelia se quebró—. Quiero asimilarlo un poco…
La noticia la había impactado demasiado.
Estaba despierta, pero al mismo tiempo no. Era como si otra versión de ella hubiera estado viviendo su vida, y ninguna de las dos supiera de la existencia de la otra.
Frida también estaba en shock.
—Claro, tómate tu tiempo. Si tienes alguna duda, llámame cuando quieras. O si quieres, más tarde voy a Calidia a verte…
—No hace falta —la detuvo Amelia—. Tú concéntrate en tu trabajo, yo estoy bien. Marta está conmigo.
—Está bien, entonces tómate tu tiempo —dijo Frida antes de colgar.
Amelia sostenía el celular, con el rostro todavía pálido como un fantasma. Seguía sumida en la confusión y el pánico que le había provocado el impacto de la noticia.
Por eso, después de haber estado al borde de la muerte, lo único que quería era vivir para sí misma.
No tenía idea de que le había dicho que sí a la propuesta de Dorian.
La propuesta de Dorian…
Esas palabras le sonaban completamente ajenas.
En su memoria actual, su matrimonio con Dorian solo había comenzado con un «me inclino más por que nos casemos y tengamos a este bebé. Pero la decisión final es tuya, si no quieres, no te obligaré».
Él no la había obligado; fue ella quien aceptó casarse.
Marta miraba a Amelia con preocupación. Su palidez era alarmante, temblaba ligeramente y parecía completamente perdida.
Marta buscó en su celular el video de la noche en que Dorian le propuso matrimonio. Dudando, se lo mostró.
—Este es el video de la noche en que el señor Ferrer te pidió que te casaras con él.
Amelia miró la pantalla con vacilación.
Marta le dio al *play*.
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