Entrar Via

Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian) romance Capítulo 1381

El video era alegre, pero completamente ajeno a ella.

Era como si estuviera viendo la historia de otra persona.

Vio cómo sus propios ojos miraban a Dorian como si estuvieran llenos de estrellas, como una niña consentida cuyo mundo entero era él.

Y vio cómo Dorian la miraba a ella con una ternura y un cariño que nunca antes había presenciado, el tipo de mirada que había anhelado en secreto desde los diecisiete años, pero que nunca había recibido.

Amelia observaba la escena en el celular, paralizada, con los ojos llenándose de lágrimas, sin reaccionar. Ni siquiera se inmutó cuando Serena se acercó con curiosidad a mirar. Solo miraba la pantalla, inmóvil.

—¿Meli? —la llamó Marta con preocupación.

Los ojos de Amelia, inundados de lágrimas, se posaron lentamente en ella y luego volvieron a la pantalla.

—Yo… —intentó hablar, pero sentía un nudo en la garganta que le impedía decir nada. No sabía qué decir. De repente, se sintió completamente perdida, sin saber quién era ni a dónde ir.

Marta, un poco asustada por su reacción, apagó el celular y trató de calmarla.

—Ya está, no pensemos más en eso por ahora. Vamos a dejar que tu mente descanse.

Mientras hablaba, ajustó el asiento de clase ejecutiva para que Amelia pudiera recostarse y dormir, pero ella la detuvo con un gesto.

—Prefiero quedarme sentada un rato —dijo, con la voz increíblemente ronca.

—Está bien, entonces siéntate un rato —respondió Marta con suavidad—. Yo cuido a Serena, no te preocupes.

Amelia asintió levemente.

No supo cuánto tiempo estuvo sentada así. Pasó tanto tiempo que Serena se quedó profundamente dormida, y ella seguía atrapada en el impacto de haber vivido meses como otra persona. Su mente en blanco no reaccionaba, solo podía ver las imágenes del video de Marta: ella, mirando a Dorian con todo el amor del mundo, y él, mirándola con una ternura y un cariño desbordantes. Era una mirada que nunca había visto, ni antes del accidente, ni después de despertar.

—Nos conocemos desde hace tantos años, ¿por qué entre nosotros siempre ha habido solo formalidad y conflicto? —su voz seguía siendo un susurro—. Incluso hoy, entre nosotros…

La voz de Amelia se apagó. Giró la cabeza hacia la ventana, hacia la oscuridad de la noche.

—Nunca he visto sus ojos con calidez —dijo en voz baja, con una mezcla de anhelo y pesar—. Como una pareja normal, donde la mirada no es solo de cortesía profesional, sino que tiene calor, la calidez de un esposo mirando a su esposa.

—Pero cuando tuviste el accidente, el señor Ferrer se volvió loco, de verdad —dijo Marta, mirándola, su propia voz bajando de tono—. Todos los días era como un alma en pena. Se pasaba horas mirando tus fotos, se perdía en sus pensamientos todo el día, con los ojos siempre rojos. Si no sintiera nada por ti, una persona como él, ¿cómo podría llorar? La noche que vio la carta que dejaste en el celular, mientras la leía, de repente vomitó sangre. Nos asustó a todos, especialmente a Serena. Acababa de perder a su mamá, y ahora su papá estaba así. Estaba tan asustada que no sabía qué hacer. Esa noche en el hospital, el señor Ferrer no despertaba, no dejaba de estirar la mano como si intentara agarrar algo, y no paraba de decir tu nombre, llorando y llamándote…

Marta no pudo seguir. Recordar a Dorian en ese estado todavía le resultaba difícil de relatar.

Cuando levantó la vista, vio que el rostro de Amelia estaba cubierto de lágrimas. La miraba, paralizada.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Frío Exmarido (Amelia y Dorian)