Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 134

Doris sonrió.

—Veo que está bien informado, Francisco. La noticia corrió rápido.

—¡Por favor! A estas alturas, todo el círculo de la alta sociedad de Solara lo sabe —dijo Francisco, y luego le contó lo que había pasado con Ricardo—. Hace unos días, el primogénito de su familia me llamó. Quería saber si conocía a algún médico experto en venenos. Le dije que sí, que conocía a una, refiriéndome a usted, claro.

Doris arqueó una ceja.

—¿Ah, sí?

«Qué interesante», pensó. «Ricardo, buscando una cura para librarse de mi control, termina recurriendo a mí sin saberlo».

Se preguntó cuán desesperado se sentiría cuando descubriera la verdad.

—Le dije que si usted volvía por aquí, le avisaría de inmediato —continuó Francisco, observando su reacción—. Pero también he oído que usted no se lleva muy bien con esa rama de su familia, así que…

Doris entendió a qué se refería Francisco. De ella dependía si le avisaba o no a Ricardo.

—¿Por qué cree que le puse un veneno, Francisco? —preguntó Doris con una sonrisa.

Francisco captó el mensaje de inmediato y respondió con una sonrisa respetuosa:

—Entendido. Entonces no le diré nada al señor Palma sobre su identidad.

Después de que Doris se fuera, Francisco negó con la cabeza.

«Qué lástima lo de la familia de Julián. Si hubieran aceptado a su hija, con la capacidad que tiene esta joven para hacer dinero, no solo se habrían asegurado la fortuna de los Palma, sino que habrían podido ascender a lo más alto de Solara. Pero no, tuvieron que ser tan ciegos como para rechazarla y entregársela en bandeja de plata a la otra pareja. Y para colmo, se la echaron de enemiga».

«Ahora sí que la van a pasar mal. ¡Se quedaron como el perro de las dos tortas!».

Apenas se había ido Doris, cuando sonó el teléfono. Era Ricardo.

Capítulo 134 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida