Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 396

Antes de que Sabina pudiera terminar, Germán la interrumpió:

—¡No! ¡Ya intenté usar a otra mujer para poner celosa a Doris y que se preocupara por mí, y todo me salió mal!

—No te estoy diciendo que busques a otra mujer para provocar a Doris —aclaró Sabina—. Te digo que intentes salir de verdad con alguien más. Quizá así descubras por qué demonios no puedes vivir sin ella.

Germán, fastidiado, cerró los ojos y dejó de hablar.

Sabina, al verlo así, suspiró para sus adentros y desistió de intentar convencer a ese terco.

***

Rosalinda salió del bar y, apenas subió a su carro, sonó su celular.

Al ver que era el número de Higinio, contestó de inmediato.

Al otro lado, la voz cálida de Higinio dijo:

—Rosalinda, ¿qué pasó? No vi tu mensaje hasta ahora. Ya le pedí a un amigo que está cerca que fuera a ver…

—Ya no pasó nada —Rosalinda le contó a Higinio todo lo que había sucedido en el bar y, para que no se preocupara, añadió rápidamente—: ¡No te preocupes, Higinio, no le conté a mi prima que Germán se peleó por ella!

—No pasaría nada si se lo hubieras dicho —respondió Higinio con voz suave—. Lamento que te hayas metido en problemas por mi culpa.

—No es ninguna molestia, ¡lo hice por gusto! —dijo Rosalinda—. Pero Higinio, si no nos encargamos de ese señor Carrasco pronto, seguirá siendo una amenaza para mi prima…

—Lo sé. Deja que yo me encargue del señor Carrasco.

—¡Perfecto!

Al colgar, Rosalinda sintió que, con la promesa de Higinio, el asunto estaba resuelto.

¡El señor Carrasco estaba acabado!

***

A la tarde siguiente.

Capítulo 396 1

Capítulo 396 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida