Doris sacó su celular, abrió Twitter y vio las noticias sobre Benicio en la lista de tendencias.
Un video de vigilancia de un casino clandestino se había vuelto viral. En calidad 4K, se registraba claramente la juerga de apuestas del señor Carrasco:
En la primera escena, Benicio golpeaba la mesa con su Patek Philippe con incrustaciones de diamantes: «¡En esta ronda apuesto mi nuevo caballo de carreras!».
En la segunda escena, Benicio, abrazando a una actriz de poca monta, firmaba un pagaré por diez millones: «Tranquila, nuestra familia Carrasco tiene treinta minas en Solecia…».
En ese momento, los *hashtags* #EscándaloDeCasinoCarrasco y #ExplotaciónEnMinasDeSolecia ya ocupaban los puestos diez y nueve en las tendencias, desatando una tormenta en la opinión pública.
—¿Fue obra tuya? —le preguntó Mauro.
Doris negó con la cabeza.
—No fui yo. Ayer estuve llevando al señor Morales de regreso a su casa.
Mauro entendió.
—Si no fuiste tú, entonces debe haber sido obra del señor Villar.
Doris también supuso que había sido Higinio, aunque le sorprendió que actuara tan rápido. Esto sería suficiente para acabar con Benicio, pero no para desestabilizar a toda la familia Carrasco; después de todo, siempre podían optar por cortar lazos para salvarse.
—No importa si Higinio lo hizo por su propia familia o para eliminar una amenaza para ti —dijo Mauro—. El hecho de que el señor Carrasco acabe en la cárcel es bueno. El problema es que ahora sí se han ganado el odio de toda la familia Carrasco. Antes podría haber sido un rencor personal con él, pero ahora es una enemistad familiar.
Doris sabía que a su abuelo le preocupaba que la familia Palma no pudiera soportar las represalias de los Carrasco.
—Abuelo, te equivocas. Benicio nunca me habría dejado en paz. Habría buscado vengarse una y otra vez, hasta que me hubiera convertido en enemiga de toda su familia.
—Bueno… —Mauro miró a su nieta con gravedad—. El hecho de que el señor Villar haya actuado contra el señor Carrasco también es una especie de garantía para nosotros, la familia Palma. Demuestra que está dispuesto a protegerte.
»Tu tío y su familia ya se mudaron de la mansión. Han pasado demasiadas cosas últimamente, así que planeo irme al extranjero a descansar por un tiempo. No sé cuándo volveré —dicho esto, Mauro le encomendó con solemnidad—: Doris, ya te he entregado la familia Palma. Para ello, incluso he renunciado a Julián y su familia. Ahora, espero que puedas hacer que estas empresas crezcan y se fortalezcan de verdad.

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