Los fans de Dovina, al enterarse de que su ídolo estaría presente, habían viajado desde todos los rincones del país. Ahora se congregaban en la entrada, sosteniendo pancartas luminosas que decían: «¡Dovina, eres la mejor!».
Como no podían entrar, se limitaban a observar desde fuera.
Patricio también estaba allí.
No se atrevía a acercarse a Doris, así que se conformaba con verla de lejos.
Al ver a tantos fans aclamando a su hermana, sintió una oleada de orgullo y alegría.
La popularidad de su hermana no tenía nada que envidiarle a la suya.
De repente, escuchó una conversación discordante a su lado. Tres jóvenes comentaban:
—Vaya, esta Dovina no es más que una escritora de internet, pero se da unos aires… hasta organiza un encuentro para vender los derechos de una de sus novelas.
—He oído que las tres anteriores las vendió a través de su editor. Ella nunca apareció, solo cobró el dinero.
—¿Creen que sea hombre o mujer?
—Mujer, supongo. La protagonista es una mujer.
—Yo creo que es hombre. Aunque *Horizontes de Gloria* se publicó en una plataforma de novelas románticas, las intrigas históricas y las estrategias militares que describe solo las podría escribir un hombre. Las novelas de mujeres son puro romance, muy limitadas.
—Sí, tienes razón. Lo más probable es que sea un hombre. Parece que cuando un escritor se pasa al género romántico, es como si jugara en una liga inferior.
Patricio, que estaba entre los fans, no pudo contenerse. Se giró hacia los tres jóvenes.
—Dovina es mujer —dijo con frialdad.
Y, además, era su hermana.
Los tres jóvenes, que daban por hecho que era hombre, se giraron para mirarlo. Patricio llevaba una gorra y un cubrebocas que ocultaban su rostro.
—¿Y tú cómo lo sabes? ¿La conoces? —cuestionó uno de ellos.
—Sí, la conozco —se limitó a decir Patricio, sin revelar el nombre de su hermana.
Las fans de Dovina, que habían presenciado cómo Patricio la defendía, comenzaron a susurrar entre ellas:
—Oigan, ¿no les parece que su voz se parece a la del cantante Patricio?
—Sí, a mí también me lo parece.
Al notar las miradas de las fans, Patricio se bajó aún más la gorra.
Por suerte, la atención de las chicas se desvió pronto hacia otra persona.
—¡Wow! ¿Ese no es el señor Carrasco de Solara?
—¡Sí, es él! ¡Y qué guapo! La que va a su lado con cubrebocas parece ser la famosa Ariana.
—¡Parece que el señor Carrasco está decidido a conseguir la novela de Dovina para su prometida!
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