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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 626

Al ver la escena, el hombre comentó:

—Señora, ya se lo dije. A su esposo y a sus hijos les vale madre si vive o muere.

—¡Cállate! ¡Ellos no son así! —Fátima marcó el número de su hijo mayor, Ricardo.

Seguía apagado.

Sin otra opción, Fátima marcó el número de su segundo hijo, Patricio.

Esta vez contestaron rápido, pero el tono de Patricio era de total impaciencia.

—Mamá, ¿ahora qué pasó?

"¿Ahora qué?".

¿Por qué siempre era "¿ahora qué?"?

¿De verdad era tan molesta? Fátima habló con frustración:

—Patri, te digo que me secuestraron, ¿me crees?

Hubo silencio al otro lado.

Fátima levantó la vista hacia el hombre que la observaba con una sonrisa burlona; su corazón latía desbocado por el miedo.

Después de un largo rato, Patricio suspiró.

—Mamá, ya pára, ¿sí? Estoy trabajando horas extra grabando canciones para hacerme famoso pronto y que Dori me perdone. No estés dando lata.

—¡Que me secuestren no es dar lata! ¿Crees que me lo estoy inventando? —Fátima pasó del miedo y los nervios a la desesperación y la ira.

Patricio respondió:

—No es inventado, soy yo el que dice tonterías, ¿contenta? Es muy tarde, mañana tengo trabajo, de verdad no puedo quedarme platicando. Ya duérmete.

Y colgó directamente.

Fátima bajó el celular, aturdida e indefensa. No podía creer que ese maldito hombre tuviera razón: a su esposo y a sus hijos no les importaba su vida.

—Bueno, te voy a mandar el video de tu esposa ahorita. La voy a dejar "escapar" accidentalmente justo antes de la fiesta de Dori. Seguro va a correr a hacer un escándalo en la fiesta. Tú busca la oportunidad de poner el video de las humillaciones que sufrió tu esposa durante este tiempo en las pantallas del evento. Eso la va a enfurecer todavía más y hará que odie a muerte a su hija.

—Después, si le echas la culpa de la muerte de tu esposa a Dori, será mucho más convincente.

Al otro lado, Julián soltó un "ajá".

—Entendido.

—Te mando los videos de tu esposa siendo torturada en un momento. Disfrútalos. Y recuerda, todo esto es culpa de tu hija Dori, yo no tengo nada que ver.

—Lo sé, hablamos luego. —La voz de Julián sonaba grave, casi como si estuviera conteniendo el llanto, y colgó apresuradamente.

El hombre soltó un bufido de desprecio.

—Qué hipócrita, haciéndose el que le duele. Mucha ropa fina, pero es peor basura que yo.

Bajó la cabeza y envió los videos de los abusos hacia Fátima a Julián.

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