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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 639

—¿Irnos a vivir a África? —Silvia gritó horrorizada—. ¡Eso es prácticamente un destierro!

No podía imaginarse ni por un segundo viviendo en un lugar así, lejos de todos sus lujos y comodidades.

El tono de Izan se volvió de una seriedad sepulcral.

—Por eso mismo, hermana. Si no quieres terminar desterrada en África, esta vez no puedo permitirme fallar.

Silvia apretó el celular con fuerza, los nudillos blancos.

—¡Exacto! Izanito, escúchame bien: esta vez, está prohibido fracasar.

***

Izan colgó la llamada con Silvia y regresó al reservado privado donde se había reunido con Héctor. Se sentó y miró al hombre que bebía tranquilamente frente a él.

—Higinio fue a buscarme a casa de mi hermana para preguntar por el paradero de Rubén.

Héctor respondió con un tono despreocupado, como quien comenta el clima:

—¿Ah, sí? Pues más te vale tener a Rubén bien escondido, Izan. Si Higinio lo encuentra, nuestro plan para que su hermano menor se vengue del Viejo se va a ir a la basura.

Izan resopló con desdén.

—Yo te garantizo que Higinio no va a encontrar a Rubén. La pregunta es: ¿tú estás seguro de que puedes lograr que el hermano de Higinio y ese tal Ernesto sospechen del abuelo y encuentren la oportunidad para atacarlo?

—De eso no te preocupes —dijo Héctor con una sonrisa ladina—. Ese tal Ernesto no va a dejar pasar ni la más mínima posibilidad de que alguien haya dañado a Nina, la madre de Higinio. Solo necesito fabricar un par de pruebas que sugieran que el Viejo planeó la muerte de Nina, y Ernesto se le lanzará a la yugular como perro rabioso.

—¡Hecho! —aceptó Izan—. Yo también te garantizo que, antes de que el abuelo anuncie oficialmente al heredero de los Villar, Higinio no pondrá sus manos sobre Rubén.

Héctor levantó su copa.

—Entonces, brindemos por el éxito anticipado de nuestra colaboración.

Izan también alzó su copa y la chocó contra la de Héctor.

Ambos bebieron de un trago, cada uno sumido en sus propios cálculos traicioneros.

***

Doris levantó la mano para detenerlo.

—Déjame contestar esta llamada primero. Ve a mi oficina en cinco minutos.

Jael asintió y se hizo a un lado.

—Enterado.

Doris entró a su oficina, se dejó caer en el sofá y contestó el teléfono. La voz fría y calmada de Sombra resonó al otro lado:

—Jefa, Julián acaba de ir a la mansión de los Carrasco. Armó un escándalo tremendo, gritó hasta cansarse y se llevó a Andrea hecha una furia.

—¿Ah, sí? —Doris arqueó una ceja, sorprendida—. ¿Así que Julián fue a armar un pancho a casa de los Carrasco para llevarse a Andrea?

Ariana ya le había comentado que Damián le entregaría a Andrea a Julián, dejándole a él la tarea de encontrar la manera de volver con los Palma para asistir a la fiesta de cumpleaños.

Hasta ese momento, Doris no lograba descifrar cómo planeaban Damián y Julián utilizar a Andrea para colarse en su fiesta de cumpleaños sin su consentimiento.

Pero ahora, con este movimiento tan agresivo y público, Doris empezaba a tener una idea de por dónde iban los tiros y cómo pensaban usar a esa mujer.

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