Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 664

Donato lloraba desconsolado, sin saber cómo explicarle a Lina lo sucedido.

—¡Habla! ¡¿Por qué mi hijo terminó así?! —gritó ella de nuevo.

Donato se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y explicó entre sollozos:

—Señora, hice lo que me ordenó, lo llevaba al aeropuerto. Pero en el camino el joven Diego empezó a hacer un escándalo, quería bajarse. Tuve miedo de que saltara con el coche en movimiento, así que no tuve más remedio que orillarme para tratar de calmarlo.

Su expresión se contorsionó de dolor, como si revivir la escena fuera una tortura.

—En cuanto el auto se detuvo, el joven se bajó de inmediato. Quién iba a pensar que justo en ese momento un coche vendría como loco y se iría directo contra él... No tuve tiempo de nada, ni de empujarlo.

Lina gritó histérica:

—¡¿Y un solo golpe lo dejó así, irreconocible?!

—Eso no fue todo... Apenas iba a bajarme para ver cómo estaba, cuando el coche que lo atropelló se detuvo, dio la vuelta y... y le pasó por encima otra vez, justo cuando ya estaba tirado.

»Lo vi clarito, señora. Ese coche le pasó por encima de la cabeza a propósito, por eso quedó... así.

Donato no pudo seguir hablando. La escena había sido tan sangrienta que la gente alrededor no había parado de gritar.

—¡Dime quién fue! ¡¿Quién mató a mi hijo?! —Lina se abalanzó sobre Donato y lo agarró de las solapas.

Donato sacó fuerzas de flaqueza:

—Fue una mujer loca a la que llaman «La Dientona». La policía ya se la llevó para interrogarla.

¿La Dientona?

Ariana, que escuchaba desde fuera de la morgue, se quedó de piedra.

La mirada de Lina era aterradora. Volvió a mirar el cadáver de su hijo, se obligó a calmarse y apretó los puños.

—¡No te lo voy a perdonar! —bramó Lina.

Dicho esto, salió temblando a grandes zancadas.

Ariana echó un último vistazo a la camilla cubierta con la sábana blanca y a Donato, que llamaba desesperado a Xavier por teléfono. Luego se dio la vuelta para seguir a Lina.

Ella también quería ir a la comisaría. Sabía quién era esa «Dientona»; Damián la había mencionado alguna vez y ella se lo había contado a Doris.

Se suponía que La Dientona era gente de Damián. ¿Por qué mataría a Diego con tanta saña?

¿Acaso era obra de Doris?

Si realmente fue Doris, y la policía lo descubría... ¡eso era asesinato por encargo!

Aunque Ariana deseaba con toda su alma que Diego y su madre desaparecieran, no quería que Doris se manchara las manos con un crimen así.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida