—Bien. Mañana busca el momento adecuado para filtrarlos —ordenó Doris.
—Entendido.
Al colgar, Doris usó su computadora para acceder a la red y buscar las fotos del accidente de Diego que habían sido censuradas.
En cada imagen, Diego aparecía como una masa sanguinolenta.
Doris sonrió con frialdad.
—Tal parece que su cráneo no era tan duro después de todo.
Luego entró a Twitter para ver las tendencias sobre Diego.
Los internautas ya estaban al tanto de las novedades:
[¡No mames! ¡Es el karma en su máxima expresión! Apenas sale que el hijo del dueño de Estudios Universo Único mató a una familia hace dos años, y hoy se muere igualito.]
[¿Neta se murió? ¿Atropellado?]
[Confirmado. Un compa iba pasando por la Avenida de la Libertad y vio todo. ¡Qué asco, güey! Se le salió el cerebro.]
[Aunque suene culero, se lo merecía. No se olviden que cuando mató a esa familia, bromeó con sus amigos diciendo que el cráneo del bebé no aguantó nada.]
[Pues parece que el suyo tampoco aguantó mucho que digamos.]
[Pero, ¿no se les hace mucha coincidencia? Huele a asesinato premeditado.]
[Pues sí, la conductora confesó que fue venganza.]
[Ojo por ojo. Justicia divina, diría yo.]
Doris cerró Twitter, se reclinó en su silla y cerró los ojos.
Ojalá que esa familia de tres por fin pueda descansar en paz.
Por descarte, solo quedaba Doris, con quien Diego tuvo problemas la noche anterior.
Lina se inclinó, acarició con suavidad el rostro roto de su hijo y sollozó:
—Diego, te juro que tu muerte no será en vano. ¡Voy a hacer que Doris pague con su vida!
...
De vuelta en la villa de la familia Palma, en el Distrito Este.
Durante la cena, Doris notó que su guapa madre quería decirle algo pero se contenía, así que habló primero:
—Mamá, ¿quieres preguntarme algo?
Felipe suspiró y habló por su esposa:
—Tu madre quiere saber si tuviste algo que ver con la muerte de Diego.

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