Al colgar el teléfono, a Carolina le dieron arcadas y vomitó del asco.
Tardó un buen rato en calmarse.
Ella, que alguna vez fue la diosa de tantos juniors ricos, la flor inalcanzable, ahora había caído tan bajo como para tener que complacer a un bueno para nada como Herminio por dos millones.
¡De solo pensarlo, su odio por Doris aumentaba todavía más!
¡De verdad tenía ganas de torcerle el cuello a Doris con sus propias manos y ponerla de adorno en su cuarto!
Si su plan con Damián funcionaba, ¡hoy sería el último cumpleaños que Doris celebraría!
***
Antes del mediodía, la secretaria Jael entró corriendo a la oficina de Doris, con el celular bien agarrado en la mano y la cara llena de emoción para darle el reporte:
—¡Señorita Palma, mire rápido! Tal como lo predijimos, ¡las acciones de Entretenimiento Estrella subieron muchísimo esta mañana!
La voz de Jael no podía ocultar su entusiasmo y siguió diciendo:
—Y mire a Estudios Universo Único, por el asunto de Diego Álvarez, sus acciones llevan tres días en picada. Todos pensaban que con la nueva canción de Patricio Palma iban a frenar la caída, ¡pero hoy siguen yéndose para abajo!
Doris escuchó el reporte de Jael y solo soltó un tranquilo «Mmm».
Su expresión era totalmente serena, porque todo eso ya se lo esperaba.
De hecho, Doris tenía muy claro el resultado. No solo tenía un juicio preciso sobre la tendencia de las acciones de Entretenimiento Estrella, sino que sabía perfectamente que esto era solo el comienzo del declive de esa vieja empresa, Estudios Universo Único.
De ahora en adelante, Doris no dejaría de presionar a Estudios Universo Único para que no pudieran levantarse, hasta tragárselos por completo.
Pensando en eso, Doris sonrió levemente.
—Lo que sigue es el proyecto de «Horizontes de Gloria». Si esta serie tiene el éxito que esperamos, las acciones de Entretenimiento Estrella seguro se van a ir a las nubes. Para ese entonces, ustedes, los empleados leales que no se fueron a Estudios Universo Único, prepárense para un ascenso y aumento de sueldo.
A Jael le brillaron los ojos.
Y además de ponerlos en cintura, les había ofrecido condiciones que eran imposibles de rechazar.
Si alguien los contactaba para hacer algo en contra de ella, de sus padres o de su abuelo, debían avisarle de inmediato, y ella les daría el doble de lo que les ofrecieran.
—Así es, señorita, ¡usted es adivina! Hace un momento me contactó Carolina, quiere que esta noche le ponga a la comida de su fiesta unos polvos para enfermar del estómago. Dice que si lo hago me da dos millones. Ahorita le mando la grabación de la llamada.
¿Es neta?
¿Drogas?
¿Acaso Carolina no sabía que ella era la experta en venenos y medicinas?
Falló una vez y no aprendió nada, qué trucos tan chafas.
Doris se enderezó, encendió el auto y dijo con calma:
—Está bien. Vas a poner una parte de esa droga solamente en la comida de la familia de Julián Palma. El resto me lo entregas a mí, y yo te daré cuatro millones.

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