Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 733

Al escuchar las palabras de su esposa Fátima, el cuerpo de Julián se tensó y refutó de inmediato: —Puras tonterías, ¿cómo voy a contratar a alguien para secuestrarte? ¡Eres mi esposa!

Su voz sonó firme y contundente, como si realmente él no hubiera hecho nada.

Fátima se quedó callada.

Al ver esto, la voz de Julián se suavizó. Se acercó a Fátima, tomó sus manos y la miró con profunda preocupación. —Fátima, no tenía idea de que la razón por la que no volviste todo este tiempo era porque te habían secuestrado...

Al llegar a este punto, se le quebró la voz: —Has sufrido mucho por estar conmigo.

Finalmente, dijo con mirada firme: —¡Esa desgraciada de Doris, atreverse a hacerte algo así! ¡Es imperdonable! ¡Definitivamente encontraré la manera de vengarte!

Al ver la actitud preocupada de su esposo, la confianza de Fátima en él aumentó un poco más.

¡Esa maldita Doris, claro que la estaba engañando, tratando de sembrar discordia entre ella y su esposo!

Decir que su esposo Julián enviaría gente a matarla, ¡qué ridículo!

¡Ella y su esposo habían estado felizmente casados por treinta años!

Al ver que su padre también estaba convencido de que su hermana Doris había secuestrado a su madre, Ricardo se sintió completamente agotado.

Suspiró. —Ya basta, no hablemos de nada aquí, ¡ya hemos hecho suficientes osos como familia! Vamos a casa primero, ¡yo me encargaré de investigar quién fue realmente el que secuestró a mamá!

Dicho esto, caminó a zancadas hacia donde tenía estacionado el coche.

Fátima dijo con gran decepción: —Patri, ¿por qué tu hermano mayor no me cree?

Patricio dijo con una mirada complicada: —Ya, mamá, sé que estás muy alterada, pero hagamos lo que dice mi hermano, regresemos primero a la casa rentada. Mi hermano y yo investigaremos la verdad.

—Está bien. —Fátima había pasado por un infierno últimamente, solo quería descansar bien.

Alternaba colores marfil y oro champán, cubierto con una fina capa de fondant, suave como la seda, que brillaba delicadamente bajo la luz.

La base estaba rodeada de enredaderas de azúcar hechas a mano, el medio estaba adornado con rosas frescas y lirios de azúcar, con colores que iban del rosa pálido al rojo intenso, y en la cima, en el centro, había una muñequita idéntica a Doris, increíblemente realista.

Doris lo recordó entonces; con razón su mamá guapa había estado el último mes con la tableta en casa todo el día, dibujando y escribiendo.

Resulta que le estaba diseñando el pastel.

Doris tomó del brazo a Tatiana y dijo: —Mamá, así que esta es la sorpresa que tenías para mí.

Tatiana sonrió apenada. —Este... Doris, ¿no te parece que la sorpresa es demasiado simple?

—¡Estás bromeando! ¡A esto le llamas simple! —Doris tomó su mano—. ¡Es una sorpresa gigantesca, por favor! Mamá, la fiesta que tú y papá organizaron para mí esta noche ha estado llena de sorpresas en cada detalle.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida