Tatiana se sintió aún más apenada, apartó la mano de Doris y dijo apresuradamente: —Bueno, bueno, pide un deseo primero.
Mientras hablaba, tomó una vela del carrito y la encendió en el centro del pastel.
Felipe, por su parte, se volvió para indicarle a Emma: —Apaga las luces.
—Sí, señor. —Emma fue hacia la puerta para apagar la luz.
En un instante, toda la sala quedó en penumbra, solo había un halo de luz alrededor de la vela, y Doris estaba parada frente al pastel gigante, con las manos juntas, luciendo radiante.
Pidió un deseo simple en su corazón: Que todas las personas que la aman tengan paz y felicidad.
Tras pedir el deseo, Doris abrió los ojos y sopló la vela sobre el pastel.
—A cortar el pastel.
Doris tomó el cuchillo, cortó el pastel y, finalmente, con la ayuda de su mamá guapa y su papá guapo, repartió rebanada por rebanada a todos los invitados presentes.
Solo repartir el pastel les tomó casi media hora.
Todos comían pastel mientras cantaban "Las Mañanitas", y el ambiente alcanzó su punto máximo de alegría.
Al terminar la canción, Tatiana tomó el micrófono y dijo: —¡Ahora sigue la última parte de la fiesta de esta noche, y es que cada quien le cante una canción a Doris!
Rosalinda, muy animada, fue la primera en levantarse y correr al frente. —¡Yo empiezo para calentar motores!
Aprovechando la oportunidad, Higinio rodó su silla hasta quedar al lado de Doris y susurró: —Dori, aunque confío mucho en tu capacidad y sé que no te pasará nada esta noche, ver cómo te pones tú misma en la boca del lobo me preocupa mucho.
Hizo una pausa, levantó la mirada hacia ella, y su preocupación era como una corriente subterránea, tranquila en la superficie pero profunda y visible. —No he dejado de tener el Jesús en la boca.
Higinio también sonrió levemente: —No queda de otra.
***
En la entrada principal de La Candela.
—¿Por qué no nos dejan entrar? ¡Soy socio de La Candela!
—¡Van a hacer negocio o no!
—¿Qué le pasa a La Candela últimamente? Primero se va la luz sin razón, ¡y ahora rechazan a los clientes! ¡A mí se me hace que La Candela está a punto de quebrar!
Cuando la vieja señora Oriana Carrasco llegó a La Candela, había clientes haciendo un escándalo en la puerta.

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