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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 744

—¡Ah!

Una fuerte sensación de mareo y asfixia inundó al asesino al instante. Toda la fuerza de su cuerpo pareció esfumarse con ese golpe, y su enorme figura se desplomó hacia adelante con un ruido sordo.

Sombra clavó la rodilla firmemente en la zona lumbar del asesino, torciéndole un brazo hacia la espalda, mientras con la otra pierna presionaba el omóplato contrario, ¡inmovilizándolo completamente contra el suelo frío!

En la habitación solo quedaban los jadeos pesados y dolorosos del asesino, y la postura fría y férrea de Sombra sometiéndolo.

La mano de Julián, que cubría su herida, temblaba ligeramente. Tenía la cara pálida como un muerto, incapaz de creer que ese asesino tan grandulón hubiera sido derribado por una mujer de complexión delgada.

En los ojos de Fátima brilló una emoción compleja e indescriptible: esa mujer que Doris envió para protegerla realmente le había salvado la vida.

De repente...

El asesino inmovilizado apretó los dientes y hizo un movimiento disimulado para tragar algo.

—¿Te quieres morir?

La voz de Sombra era gélida. En el momento en que la nuez del asesino se movió, ella le agarró la mandíbula con precisión y fuerza, ¡casi triturándole los huesos!

—Mmm... —el intento del asesino de tragar la pastilla de veneno fue interrumpido a la fuerza, ¡y le abrieron la boca de golpe!

Sombra metió los dedos enguantados de su otra mano en la boca del hombre y rápidamente sacó una pequeña pastilla, arrojándola al suelo con desdén.

—Antes de que llegue mi jefa, tú no te mueres —dijo Sombra con un tono que helaba los huesos y una autoridad incuestionable.

Ajustó su postura para asegurarse de que el asesino no pudiera resistirse ni suicidarse, y luego levantó sus fríos ojos para mirar al pálido Julián y, finalmente, a la desconsolada Fátima.

Julián estaba lívido. La intervención de esta mujer había hecho pedazos su guion meticulosamente planeado.

¡Estaba completamente acabado!

***

Veinte minutos después, Doris y Higinio llegaron al departamento rentado.

La puerta estaba abierta. Doris entró directamente y vio a Fátima sentada en el suelo, recargada contra la puerta, con la mirada perdida y sin decir una palabra.

Capítulo 744 1

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