Doris terminó de leer el Twitter de Paola y le dejó un mensaje directo en los comentarios:
[Quiero invitarte a hacer un papel secundario en mi novela «Horizontes de Gloria», para que actúes junto a Salvador. ¿Qué dices, te animas?]
En cuanto salió el comentario de Doris, los internautas con ojo de águila lo detectaron. Al principio pensaron que era una cuenta falsa, pero al entrar al perfil se dieron cuenta de que era la cuenta oficial.
Inmediatamente, el comentario se volvió el más popular y los usuarios empezaron a responder:
[¡No manches! ¡Qué está pasando! ¿Acaso Doris no sabe el pleito que traen Salvador y Paola? ¡Y aun así se atreve a invitar a Paola a «Horizontes de Gloria»!]
[¡Claro que sabe, lo hace a propósito! Como dije, no es buena persona, ¡solo viene a fregar a mi Paola!]
Doris ignoró los insultos y mensajes privados que le llegaban de los fans de Paola, regresó a su propio Twitter y publicó de nuevo la invitación:
[Quiero invitarte a hacer un papel secundario en mi novela «Horizontes de Gloria», para que actúes junto a Salvador. ¿Qué dices, te animas?]
Este tweet causó un revuelo aún mayor.
Los fans de Paola corrieron al Twitter de Doris a insultarla con todo.
[Tú, ¿qué intenciones traes? ¡No creas que por ser niña rica no te vamos a funar!]
[Todo el mundo sabe cómo Salvador traicionó a Paola, ¡y tú te haces la loca!]
[¡Tener palancas poderosas sí que hace la diferencia! ¡Ya hasta me están dando ganas de dejar de seguir al señor Villar!]
[Doris, ¿qué traes en la cabeza? Escogiste a Salvador a pesar de la opinión pública, y como fan tuya te apoyé, pero sabiendo lo que Salvador le hizo a Paola, ¿cómo vas y la provocas así? Es echarle limón a la herida.]
[¡Ya no peleen, yo confío en la elección de Doris!]
Poco después, Jael entró tocando la puerta, con cara de angustia:
—Señorita Palma, eso que dijo de que tenía una forma de manejar los trapos sucios de Salvador y Alexander, ¿no será meter a Paola al elenco de «Horizontes de Gloria», verdad?
Doris asintió:
—Sí, esa es una parte del plan para desmentir los rumores.
Jael se quedó con la palabra en la boca, repitiéndose mentalmente para calmarse: «Confía en la señorita Palma, confía en la señorita Palma, son gajes del oficio».
—Está bien, si usted sabe lo que hace, adelante.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida