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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 796

Al ver a Doris, Paola se levantó y asintió levemente con la cabeza, para luego sentarse al mismo tiempo que ella.

—Señorita Palma, es un placer conocerla. —Dicho esto, deslizó el menú hacia Doris.

Doris echó un vistazo a sus aretes. Gracias a su aguda intuición, adivinó que esta reunión no era idea de Paola; alguien estaba escuchando su conversación.

En cuanto a quién era...

Obviamente era el hombre que Salvador mencionó, el que tenía a Paola a la fuerza.

Y también el protector detrás de la familia Carrasco.

Lo que no sabía era por qué había elegido específicamente Ají y Limón.

¿Sabía que este lugar también era uno de los negocios que ella manejaba, o fue pura casualidad?

Doris retiró la mirada sin inmutarse, tomó el menú, pidió un par de platillos al azar y dijo:

—Vamos al grano. Sobre mi invitación, ¿te interesa?

—Señorita Palma, la verdad no entiendo, ¿por qué me buscó a mí? —Paola miraba a Doris con curiosidad y continuó—: Ya vio lo que pasa en Twitter, entre Salvador y yo hay... historia. Precisamente por este movimiento suyo, la buena imagen que se había ganado con su nueva canción probablemente se vaya al suelo.

Doris mostró una sonrisa despreocupada y dijo:

—¡Pues por eso, mira qué revuelo! Si aceptas actuar en mi novela «Horizontes de Gloria», me atrevo a asegurar que será la producción con mayor rating del momento en todo el medio.

Paola frunció el ceño ligeramente e insistió:

—¿Solo por esa razón?

Doris asintió y respondió:

—Claro, soy una mujer de negocios, y como tal, busco el beneficio. Así que espero que colabores conmigo, dejes a un lado los prejuicios con Salvador y publiques un comunicado en Twitter aclarando que lo que pasó entre ustedes no fue más que un malentendido.

Paola clavó la mirada en Doris, se quedó pensativa un momento y luego dijo:

—Ya veo. Quiere que limpie el nombre de Salvador, ese es su verdadero objetivo.

Doris admitió con franqueza:

—Exactamente, así es.

Al recibir la confirmación de Doris, Paola bajó la mirada, perdida en sus pensamientos.

¿Tenía miedo de que ella hundiera a la familia Carrasco y lo arrastrara a él?

Después de todo, con el incidente de la pequeña explosión en el boliche, él ya había salido salpicado.

Doris soltó una carcajada.

—Aunque no sé por qué me dices eso, desde el principio fue la familia Carrasco quien se metió conmigo. Si quieren que no me meta en sus asuntos, primero deberían pedirme una disculpa pública y darme la compensación correspondiente. Por ejemplo, venderme La Candela a precio de remate, porque si sigue en manos de los Carrasco, dudo que le quiten los sellos de clausura pronto.

Paola volvió a guardar silencio.

En ese momento, Doris miró sus aretes y dijo como si nada:

—Los aretes de la señorita Guzmán son muy bonitos, ¿eh?

Paola se quedó pasmada, y cuando reaccionó, miró con sorpresa cómo Doris le extendía su propio celular.

En la pantalla se leían claramente unas palabras:

[¿Necesitas mi ayuda?]

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