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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 797

Al leer las palabras en la pantalla del celular de Doris, la respiración de Paola se volvió pesada; sus labios temblaban levemente, sin saber qué decir.

Pasó un buen rato hasta que finalmente reunió el valor para hablar:

—¿Le gustan estos aretes? Si no le molesta, se los puedo regalar.

Doris sonrió radiante.

—¡Va!

Entonces, Paola inclinó la cabeza, se quitó esos enormes aretes de zafiro y se los entregó a Doris.

Doris los tomó sin ninguna ceremonia y, acto seguido, los rompió con fuerza.

Se escuchó un crujido seco; los aretes, que antes eran exquisitos, quedaron partidos en dos al instante.

Paola miraba la escena estupefacta.

Solo cuando Doris arrojó los aretes rotos al bote de basura como si fueran cualquier desperdicio, Paola reaccionó.

Estaba pálida y preguntó con voz temblorosa:

—Señorita Palma, usted... ¿sabía que esos aretes tenían micrófonos ocultos?

Doris se encogió de hombros.

—Trucos baratos.

Su mirada se volvió seria.

—Resumiendo: Salvador no te ha abandonado. Él sabe que te tienen amenazada, así que me buscó esperando que pudiera salvarte. Si tú también quieres salvarte, hazme caso.

Al escuchar que Salvador le pidió ayuda a Doris, los ojos de Paola se llenaron de lágrimas.

—Él...

No sabía qué decir.

Pronto se secó las lágrimas, respiró profundo y dijo:

Capítulo 797 1

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