Con el escándalo de esta noche, quién sabe si Estudios Universo Único planee seguir adelante con la grabación de «Cimas de Honor».
Doris, por su parte, esperaba que Estudios Universo Único continuara con la producción; después de todo, todavía no había sacado los trapos sucios del protagonista masculino, Kelvin.
Ese tal Kelvin era el verdadero desgraciado que engañaba a su esposa y abandonaba a sus hijos.
En ese momento, entró una videollamada de Higinio Villar.
Doris contestó al instante.
—¿Ya terminaste? —preguntó Higinio.
—Claro, eso es de ley, por muy ocupada que esté, la videollamada contigo va primero —dijo Doris.
Higinio sonrió.
—Desde que llegaste, el mundo del espectáculo está más animado que nunca. Podrías considerar basar tu próximo libro en ti misma.
—Fíjate que no es mala idea, de hecho lo estoy pensando. El inicio... podría ser el día en que tú y yo nos conocimos.
—Entonces, yo sería el protagonista masculino de tu libro —preguntó él.
—Obvio, ¿quién más? Aparte de ti, nadie más da el ancho para ser mi protagonista —respondió Doris.
—Espero con ansias tu nuevo libro —dijo Higinio.
—Será pronto, planeo terminarlo el próximo año. —Los libros de Doris no solían ser muy largos, rondaban las setecientas mil palabras.
Si no le ganaba la flojera, podría terminarlo en medio año.
Y escribiendo sobre sí misma como prototipo, no sufriría de bloqueo de escritor.
—Dori, hoy buscaste a Paola, ¿verdad? —preguntó Higinio.
—Ajá. —Doris le resumió brevemente su encuentro con Paola.
Al terminar de escuchar, Higinio dijo:
—Él aprovechó a Paola para hablar contigo, probablemente para tantearte y ver si habías descubierto quién es. Con tus acciones de esta noche, ya debe estar seguro de que sabes que él es quien respalda a la familia Carrasco.
—Como te dije, primero me mandará una advertencia para intentar detenerme. Si eso no funciona, irá directamente contra ti. Dori, tienes que pensar muy bien qué podría hacerte.
—Sí, buenas noches, Dori.
—Buenas noches, Higi.
Tras colgar la videollamada, Doris se levantó para alimentar a Verdín y a los demás mientras reflexionaba sobre las palabras de Higinio.
¿Cómo intentaría atacarla Iván?
Y, ¿sería verdad que necesitaría a los enemigos políticos de Iván para poder derribarlo?
***
A la mañana siguiente.
Doris despertó. Anoche se había quedado dormida pensando en lo que le dijo Higinio.
Ahora, al despertar, seguía sin tener una idea clara.
Los métodos para atacar a alguien con los que se había topado no iban más allá de Carolina Palma contratando gente para abusar de ella, o Ricardo Palma queriendo desfigurarla, o los secuestros y sicarios de Julián Palma, e incluso cosas más fuertes como Damián drogándola o provocando explosiones.

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