Patricio envió el mensaje.
[Me voy del país, mi vuelo sale a las diez de la mañana].
Doris sabía perfectamente lo que Patricio quería decirle con ese mensaje.
Básicamente le estaba preguntando si podía ir al aeropuerto a despedirlos a él y a Fátima.
Pero ella no le contestó.
No eligió seguir odiándolos, pero eso no significaba que los hubiera perdonado.
Cada quien por su lado y no volver a verse era la mejor opción.
Se levantó, se lavó la cara y los dientes, y bajó en pijama a desayunar.
Al entrar al comedor, Tatiana ya estaba sentada a la mesa.
—¿Y mi papá? —preguntó Doris al sentarse.
Tatiana explicó: —Hubo un problema con unos equipos en Médica Palma, tu papá se fue corriendo a la empresa a las tres de la mañana.
¿Falla de equipos?
Doris frunció el ceño. ¿No será obra de Iván?
Tatiana dudó un momento, pero al final preguntó: —Doris, Patricio se lleva hoy a su mamá al extranjero, ¿ya sabías?
Doris volvió a la realidad. —Sí, me buscó antier.
Tatiana suspiró y dijo: —Después de todo lo que pasó con la familia de Patricio, irse al extranjero es lo mejor. Ojalá que él y Fátima puedan vivir tranquilos y dejen de causar problemas.
Por supuesto, no le preguntó a Doris si iría al aeropuerto a despedirlos.
Para ella, que su hija Doris no los odiara ya era una gran muestra de tolerancia.
Hoy era sábado, y Tatiana no quería arruinarle el día a Doris desde temprano, así que cambió de tema: —Por cierto, ya te combiné la ropa para tu cita de hoy con Higinio. Está colgada en el clóset del cuarto de al lado, chécala cuando termines de desayunar a ver si te gusta.
Doris, al oír esto, se le iluminaron los ojos: —¡Va!



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