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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 837

Patricio envió el mensaje.

[Me voy del país, mi vuelo sale a las diez de la mañana].

Doris sabía perfectamente lo que Patricio quería decirle con ese mensaje.

Básicamente le estaba preguntando si podía ir al aeropuerto a despedirlos a él y a Fátima.

Pero ella no le contestó.

No eligió seguir odiándolos, pero eso no significaba que los hubiera perdonado.

Cada quien por su lado y no volver a verse era la mejor opción.

Se levantó, se lavó la cara y los dientes, y bajó en pijama a desayunar.

Al entrar al comedor, Tatiana ya estaba sentada a la mesa.

—¿Y mi papá? —preguntó Doris al sentarse.

Tatiana explicó: —Hubo un problema con unos equipos en Médica Palma, tu papá se fue corriendo a la empresa a las tres de la mañana.

¿Falla de equipos?

Doris frunció el ceño. ¿No será obra de Iván?

Tatiana dudó un momento, pero al final preguntó: —Doris, Patricio se lleva hoy a su mamá al extranjero, ¿ya sabías?

Doris volvió a la realidad. —Sí, me buscó antier.

Tatiana suspiró y dijo: —Después de todo lo que pasó con la familia de Patricio, irse al extranjero es lo mejor. Ojalá que él y Fátima puedan vivir tranquilos y dejen de causar problemas.

Por supuesto, no le preguntó a Doris si iría al aeropuerto a despedirlos.

Para ella, que su hija Doris no los odiara ya era una gran muestra de tolerancia.

Hoy era sábado, y Tatiana no quería arruinarle el día a Doris desde temprano, así que cambió de tema: —Por cierto, ya te combiné la ropa para tu cita de hoy con Higinio. Está colgada en el clóset del cuarto de al lado, chécala cuando termines de desayunar a ver si te gusta.

Doris, al oír esto, se le iluminaron los ojos: —¡Va!

Patricio envió el mensaje y esperó hasta terminar de empacar, salir del cuarto de renta con su madre Fátima y subir al coche. En ningún momento vio respuesta de Doris.

Al ver que seguía mirando el celular, Fátima dijo fríamente: —Ya no lo veas, tu hermana no va a venir a despedirnos.

Si fuera antes, habría pensado que Doris, esa hija desnaturalizada, era una cruel.

Pero ahora, solo sentía que se merecían ese trato de Doris.

La cruel nunca fue su hija Doris, sino ella, sus dos hijos Ricardo y Patricio, y su esposo Julián.

En su momento, ellos disfrutaban de los beneficios, ¿cómo iban a querer hacer un examen de conciencia?

Ahora que estaban en la ruina, esperar que ella olvidara el pasado era simplemente ridículo.

Patricio sintió una punzada en el corazón, pero tuvo que aceptar las palabras de su madre y guardó el celular.

—Señor, al aeropuerto.

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