¡Perfecto!
¡Entonces le voy a dar una lección que no olvidará!
Damián llamó a sus subordinados:
—Busquen a los familiares de los pacientes que murieron por la falla de los equipos de Médica Palma. Explíquenles la situación y denles un millón para que vayan a armar un escándalo a Médica Palma buscando a los culpables. ¡Entre más grande sea el alboroto, mejor! ¡Cuando terminen, les damos otro millón de compensación, pero que firmen un acuerdo de confidencialidad!
—Sí, señor Carrasco.
***
Debido al arresto de Felipe, todo el personal de Médica Palma estaba en pánico.
Y el impacto inmediato fue la inestabilidad en la bolsa de valores.
El lunes por la mañana, en cuanto abrió el mercado, las acciones de Médica Palma se fueron directo a números rojos.
Doris no fue a Entretenimiento Estrella, sino a Médica Palma, para mantener la operación normal de la empresa.
Doris estaba en el laboratorio analizando el equipo defectuoso cuando el asistente entró corriendo, lleno de pánico:
—¡Señorita Palma! ¡Afuera hay más de treinta medios de comunicación y familiares de pacientes fallecidos con fotos y pancartas bloqueando la entrada de Médica Palma! Están llorando y arrodillándose frente a las cámaras exigiendo justicia. ¿Qué hacemos?
Doris no se inmutó y ordenó directamente:
—Llama a la policía para que se encarguen.
—Entendido —asintió el asistente.
El asistente llamó a la policía explicando la situación. Los policías llegaron, pero no pudieron desalojar a los familiares ni a los medios, argumentando que no podían usar la fuerza contra ciudadanos comunes.
Así que, en menos de medio día, el hashtag #MédicaPalmaMáquinasAsesinas subió como la espuma en las tendencias.
Los internautas estaban desatados:
[¡No manches! ¿A poco le tendieron una trampa a Doris?]
[¿Cuál trampa? ¿Acaso no es cierto que sus máquinas fallaron? ¿O es que alguien está calumniando a Médica Palma?]
[Esta vez el problema está gruesísimo. Dicen que hubo pacientes que murieron por culpa de sus fallas. ¡A ver cómo sale de esta!]
¡Va, pues vamos a hacerlo todavía más grande!
Al ver que Doris no tenía intención de echarse para atrás, el asistente dijo resignado:
—Entendido. Ahorita mismo hago que saquen la máquina defectuosa.
***
Afuera de la entrada principal de Médica Palma había un mar de gente.
Entre ellos, arrodillado en el suelo y sosteniendo un retrato funerario, estaba un hombre de mediana edad y barrigón. Era el esposo de la mujer embarazada que había fallecido en el accidente médico.
Junto al hombre había una pareja de ancianos, llorando a moco tendido frente a los reporteros, acusando a Médica Palma de matar a su nuera y a su nieto.
Al ver salir a Doris, los reporteros se le echaron encima:
—¡Ya salió! ¡Ahí viene Doris!
—Señorita Palma, respecto a la falla de los equipos de Médica Palma, ¿tiene algo que explicar?

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