Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 906

—Si yo no lograba probarlo, Ernesto habría detonado la bomba de verdad.

—Claro que le mentí en algo: con Manuel ahí, Ernesto nunca tuvo una oportunidad real de presionar el botón.

Enrique no había dicho una sola palabra. Él también había estado a oscuras sobre el plan de Higinio. Solo sabía que Héctor e Izan querían usar a Ernesto en su contra, pero no tenía idea de que Higinio metería a los traidores en el mismo auto.

Hasta que apareció el dron y Ernesto amenazó con volarlos a todos, Enrique no comprendió la jugada maestra de su nieto mayor: acorralar a Héctor e Izan para que confesaran sus crímenes con su propia voz.

¡Vaya jugada!

Héctor e Izan se hundieron en sus asientos. Habían perdido. Y de la forma más humillante posible.

¿Pero qué podían haber hecho? En esa situación límite, nadie apostaría su vida por una mentira.

Héctor miró a Higinio con una mezcla de odio y respeto retorcido.

—Higinio... no pensé que te atrevieras a apostar la vida del abuelo.

—Y yo no pensé —respondió Higinio con frialdad— que ustedes se atrevieran a usar la vida del abuelo como un peón de ajedrez, solo por la herencia de la familia Villar.

Héctor soltó una risa amarga.

—¿Solo por la herencia? Para ti es fácil decirlo, siempre fue tuya. Nosotros solo podíamos aspirar a tus sobras. ¿Por qué? Todos somos nietos. ¿Por qué tú te quedas con el imperio y la gloria mientras nosotros trabajamos para que tú te lleves el crédito?

Izan intervino:

—Abuelo, no te hagas el santo. ¿Acaso tú no tuviste que pelear contra tus hermanos para llegar a donde estás?

Enrique sonrió con tristeza.

—Es cierto. Pero hay una diferencia: nosotros peleábamos sucio, sí, pero a ninguno se le ocurrió matar a sus propios padres o abuelos.

Su semblante se endureció.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida