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Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 912

Higinio le devolvió la pregunta: —Tía, ¿tu marido quiere ayudar?

Lavinia sabía que su sobrino era un hombre inteligente, así que no perdió el tiempo y continuó: —Hace poco llegó un oficio importante de arriba exigiendo una limpieza general de corrupción. Si mi esposo aprovecha esta oportunidad y entrega resultados, es seguro que lo promuevan a un puesto más alto.

Higinio ya suponía que su tío querría usar esta situación para escalar en su carrera política.

Sonrió y respondió con franqueza: —Entendido, tía. Nosotros nos encargaremos de reunir todas las pruebas contra Iván, pero el golpe final para destituirlo dependerá totalmente de mi tío.

Lavinia sabía que Higinio era un hombre con cabeza y recursos, así que no necesitó decir más. Simplemente agregó un «Felicidades por ser el heredero» y se retiró.

Durante la cena, Enrique le recordó: —Higi, ya quedó resuelto lo de la herencia. Ahora toca pensar en tu compromiso con Doris.

Higinio sonrió: —Sí, abuelo. Mi plan original era empezar con los preparativos de la boda en cuanto mis piernas sanaran y se oficializara la herencia, pero ahora prefiero resolver primero lo de Iván.

No iba a permitir que existiera la más mínima amenaza el día de su boda con Doris.

Al escuchar el nombre de Iván, Alexander frunció el ceño, como si tratara de desenterrar un recuerdo desagradable. —¿Hermano, quién es ese tal Iván?

—Es el protector de la familia Carrasco —le explicó Higinio.

Alexander soltó un «Ah» y agregó: —¿Es el pez gordo del que hablaron Paola Guzmán y Salvador?

—El mismo.

—Qué raro —murmuró Alexander—. Siento que ya había escuchado el nombre de Iván antes.

Higinio y Enrique lo miraron fijamente. —¿Estás seguro de que lo conoces?

Iván era una persona que rara vez se mostraba en público; ni siquiera en internet había muchas fotos suyas.

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