Entrar Via

Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida romance Capítulo 98

Cuando los hermanos Patricio y Ricardo regresaron a la fiesta de bienvenida con Carolina, que ya se había cambiado de vestido, justo a tiempo para que un invitado, con ganas de más drama, propusiera un baile de salón.

Sin esperar la respuesta de Doris, Patricio ya había comenzado a organizar todo.

Le pidió a alguien que pusiera música y a otros que despejaran el espacio.

Tatiana y Felipe no habían planeado un baile de salón, principalmente porque pensaban que Doris no sabría bailar y no tendría tiempo de aprender. Además, con Higinio en silla de ruedas, no podría participar.

¡Pero quién iba a pensar que Patricio seguiría empeñado en molestarlos!

Después de organizar todo con entusiasmo, Patricio se acercó a Doris con aire de caballero.

—Prima Doris, como disculpa por lo de antes, ¿me concederías este baile?

—No, gracias —respondió Doris con una sonrisa—. No tengo intención de perdonarte, así que ¿para qué bailar contigo y pasar un mal rato?

—Je, ¿es que no quieres bailar conmigo o es que no sabes bailar? —dijo Patricio sin molestarse.

Dicho esto, soltó una risa despectiva y se dio la vuelta.

Por otro lado, a Carolina ya se le habían acercado varios jóvenes para invitarla a bailar.

Lamentablemente, Carolina los rechazó a todos con cortesía.

—¿No va a invitar a la nueva señorita Palma a bailar? —preguntó Álvaro, que había encontrado la oportunidad de acercarse a Higinio.

Higinio lo miró con indiferencia.

—Ah, se me olvidaba que tienes problemas en las piernas —dijo Álvaro, como si acabara de recordarlo.

—Que tú también lo olvides, dice mucho de ti. Si no usas el cerebro, puedes donarlo a la ciencia —replicó Doris, que estaba detrás de Higinio, sin rodeos.

La sonrisa de Álvaro vaciló por un instante.

—Disculpa, fue un descuido de mi parte.

—¿Por qué te disculpas conmigo? —dijo Doris, encogiéndose de hombros con indiferencia—. El que no tiene cerebro eres tú, no yo.

Álvaro se quedó sin palabras.

—Señorita Carolina, ¿me concedería el honor de este baile? —la invitó con galantería.

—Claro —respondió Carolina, extendiéndole la mano después de una breve vacilación.

—Aunque no quiero bailar, tampoco quiero que Carolina se luzca en mi fiesta de bienvenida —le dijo Doris a Higinio, dándole un empujoncito.

—Ve —sonrió Higinio—. Este es tu escenario, demuéstrale quién manda.

Doris sacó su celular y marcó el número de Ricardo.

Ricardo, que se había sentado en un rincón al llegar, frunció el ceño al ver la llamada de Doris. Levantó la vista hacia ella, sin entender qué se traía entre manos, pero contestó.

—Dile a Patricio que venga a bailar conmigo.

Ricardo frunció aún más el ceño. Dudó un momento, luego se levantó, apoyándose en su bastón, y cojeando se acercó a Patricio para transmitirle el mensaje de Doris.

—La invité hace un rato para ver si sabía bailar y, como era de esperar, se negó. ¡¿Y ahora se atreve a provocarme?! —resopló Patricio, incrédulo.

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Identidad Secreta: De Despreciada a Consentida