¡Lo odio! ¡Lo odio!
No podía creer que Ethan hubiera ganado esta batalla.
Caminaba de un lado a otro en mi oficina; nadie podía quitarme este enojo o quizá si.
Tomé mi móvil y envié un mensaje a mi amigo Mr. Domisol, él era muy bueno para escucharme y darme consejos.
“Hola, ¿estás ocupado?”
“Para ti siempre tengo tiempo, ¿Cómo estás, osito de goma?”
“Terrible, necesito un consejo tuyo”
“Me pondré en estilo psicólogo, cuéntame tu problema”
Adoraba su buen humor; él siempre me hacía sonreír. Empecé a contarle parte del conflicto, todo con detalle para que me pudiera dar sus sabios consejos; me sentía tan cómoda con este desconocido, era como si fuéramos almas gemelas; él me comprendía y me hacía seguir el camino correcto.
“Tu amigo tiene mucha razón, creo que deberías darle una oportunidad, tal vez no sea tan malo como parece, te puedes llegar a sorprender”, aunque dudaba que eso pasara. “Eres una mujer inteligente, recuerda que debes ser el león y no la gacela, que nadie turbe tu felicidad”
“Gracias, tú siempre escuchando mis estúpidos problemas”. Como dije, con él era tan fácil hablar.
“Llevamos varios días chateando, ¿puedo saber al menos el nombre de mi osito de goma?
Me debatía entre si le decía mi verdadero nombre o no; no obstante, creo que se había ganado ese derecho.
“Lo haré si tú lo haces”, propuse
“Por mí no hay problema, soy Felipe ¿Y tú?”
¡Felipe! Su nombre se escuchaba sexy, ojalá y lo fuera.
“Génesis, mi nombre es Génesis”, escribí, quedé atenta esperando su reacción.
— ¡Ahora si vas a darme una explicación! —Dafne irrumpió en mi oficina—. ¡No me vengas con estupideces! ¿Qué te traes con mi novio?
—¡Ya te lo dije abajo y no pienso decir nada más!
—¡Estoy segura de que estás detrás de él, por el hecho de que es mi prometido! ¡Ya te dije que Tómas…
—¡Ya sé tu discurso… que él no me amaba, que te prefería a ti y bla, bla, bla, que todo lo que hiciste fue por mi bien, ¡por favor! Tu cara de satisfacción cuando los encontré es algo que no puedo olvidar…
—Pero eso no pasará con Ethan, él sí me ama y nunca… nunca se fijaría en ti.
—¡Y tampoco estoy interesada en ese imbécil, narcisista! —Dije exaltada, mientras me levantaba de la silla y daba un golpe.
—¡Aléjate de él! —gritó desesperada
—Pues entonces, ¡Lárgate de aquí, empaca tus maletas y llévatelo de la empresa! —Me dio una mirada furiosa y salió de mi oficina.
Me senté nuevamente y bufé mientras lanzaba mi cabeza hacia atrás. Por ese motivo era que odiaba que Dafne estuviera cerca, porque ella siempre lograba sacar lo peor de mí.
—¡Aaaaah — Dí un grito desesperado, si seguía así iba a terminar vieja antes de tiempo.
Tomé mi teléfono y vi el mensaje de Felipe: “Genesis, ¡eh!, principio, eso es lo que pasó entre nosotros, el principio de algo maravilloso”.
Sonreí como una tonta ante su mensaje; no podía negar que me había hecho sentir especial, incluso una que otra mariposa había despertado en mi estómago.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi peligroso cuñado se enamoró de mí, ¡UNA GORDITA!