Cuando Alexandro mencionó a Carolina, el director recién se percató de que ella no había salido con ellos.
Pensando que tal vez aún tenían algún conflicto, intentó mediar entre los dos:
—La doctora Carolina debe seguir en la sala de operaciones. Pero esta vez, gracias a ella, Magdalena...
Antes de que pudiera terminar la frase, Alexandro, sin darle tiempo a reaccionar, lo apartó a un lado y entró directo al quirófano.
Buscó por todo el lugar y, finalmente, la encontró en un rincón. Carolina se había quedado dormida, acurrucada contra la pared.
En ese instante, Carolina parecía tan tranquila, tan dócil.
Por un momento, Alexandro se sintió transportado dieciocho años atrás, a la primera vez que la vio.
Recordó cómo había ayudado a Fabián a abrir la puerta del carro y a llamarla para que bajara. Ella estaba igual, hecha un ovillo en el asiento trasero, dormida.
Se parecía a un pequeño gato manso, aunque también a un conejito asustado, siempre alerta.
Alexandro la observó en silencio un buen rato, con la mirada perdida en sus facciones. Luego se acercó y se arrodilló frente a ella, apoyando una rodilla en el piso.
Le acomodó con delicadeza el cabello desordenado y, en voz baja, murmuró para sí:
—Caro, si lograste salvar a Magdalena, entonces ya no le debo nada.
Dejó que el dorso de su mano rozara suavemente la piel de Carolina. Se quedó así hasta que notó que las pestañas de ella temblaron levemente. Al darse cuenta, Alexandro retiró la mano, alerta.
La miró un rato más. Al ver que no despertaba, la levantó del suelo con sumo cuidado.
En ese sueño liviano, Carolina sintió vagamente que alguien la cargaba. Estaba tan agotada que no podía abrir los ojos, y tampoco distinguía si estaba soñando o era real.
Sin embargo, ese aroma suave y familiar… le resultaba tan conocido, tan cercano…
...
A la mañana siguiente, Carolina despertó por el hambre.
Abrió los ojos, aún medio dormida, y al ver que estaba en la sala de descanso, se incorporó rápidamente.
La noche anterior, ella recordaba haber estado en el quirófano. ¿Cómo había terminado en la sala de descanso sin darse cuenta?
¿Entonces, lo de anoche no fue un sueño?


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