Entrar Via

¡No me detendré hasta recuperarte, mi luna! romance Capítulo 193

Punto de vista del autor;

—Desde el momento en que me desperté y te vi a mi lado, he fantaseado con mil maneras de tocarte. —Rozó con los labios la carrocería de su coche, su voz era un susurro oscuro y ronco—. Las cosas que quiero hacerte, mi reina, mi amor, mi mate...

Alfa Rastus la hizo caminar de regreso, paso a paso, hasta que su columna tocó la pared. Agnes jadeó ante el contacto.

—Esta noche, eres mía. Oh, mi reina... -se inclinó hacia ella y la miró con posesividad—. Has tenido las riendas durante tanto tiempo y yo te dejé tenerlas. Pero esta noche, en esta habitación, las recuperaré. Solo por esta noche, eres mía para ordenarte. Mía para poseerte. Mía para destruirte.

En los ojos de ella había lujuria, pero también pánico. Su mirada se dirigió hacia la puerta, Rastus dio un paso atrás y ella estaba a punto de quejarse por su lejania cuando se acercó a la puerta, la cerró con llave, se giró para mirarla de nuevo.

Pero nada lo había preparado para verla quitándose la ropa prenda por prenda, allí frente a su mirada, Agnes quedo completamente desnuda.

Ella era exquisita. Una diosa encarnada.

Se quedo mirando, boquiabierto… su polla se endureció dolorosamente, pulsando en los confines de sus pantalones.

—Joder —maldijo acercándose a ella. Lento, acechante, como un depredador—. Si querías volverme más loco. Lo lograste cariño. Tengo algo que demostrarte. —Su mano se deslizó para acunar su mejilla mientras volvía a capturar esos labios suculentos, chupándolos por un momento, antes de retirarse—. Que eres mía.

—Rastus…. -gimió rápidamente, presionando su mano contra su pecho.

—Dilo otra vez —ronroneó con satisfacción.

—Rastus….

Su nombre saliendo de su boca, siempre seria una melodia para sus oidos. Bajando la cabeza, chupó su pezón erecto dentro de su boca.

Ella se arqueó hacia él y un largo gemido escapó de sus labios, pero cortó la suave melodía en cuanto se le escapó.

Él sonrió mientras giraba su lengua alrededor de su sensible pezón, succionando lentamente y sin prisa tiro del pico rosado, succionando con fuerza.

Los labios de Agnes emitían respiraciones entrecortadas y su cuerpo se contraía involuntariamente.

—¿Puedes no hablar tanto de ello? ¿No podría...mos simplem…ente uhm? —Parecía una presa acorralada, con la voz entrecortada—. ¿No podríamos simplemente tener un rápido... uh, follarme y...?

—Oh, mi alma inocente y endurecida. Tendremos sexo, si. Pero nada de eso será rápido. Estaré montado sobre ti toda la noche.

Sus labios se separaron para protestar, pero él se inclinó hacia delante y su voz se convirtió en un susurro conspirador;

—Y no te preocupes, las vocalizaciones son parte del juego previo. Disfruto muchísimo contándote todo lo que planeo hacerle a tu cuerpo sexy. Las acciones vendrán después, te lo prometo. No estés demasiado ansiosa.

—No he... es decir... nunca he... eh. —Se quedó en silencio, respirando temblorosamente—, es nuevo para mi —su voz era apenas audible cuando finalmente susurró.

Como no pudo evitarlo, la besó de nuevo. Hundió la lengua en su boca, reclamó, exploró y la atormentó de una manera que prometía más. Le sorbió los labios como si tuviera intención de chupar algo más de los suyos pronto.

Cuando se apartó, Agnes estaba inerte en sus brazos, con los ojos vidriosos por una necesidad no disimulada.

—Has despertado todo mi ser, cariño. Mi lobo, el depredador. Nos estamos muriendo de hambre, y tú, mi mujer, eres el festín. —La abrazó sin esfuerzo—. Ven y aliméntanos, Agnes.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No me detendré hasta recuperarte, mi luna!