La habitación del hospital estaba cerrada herméticamente y envuelta en un silencio sepulcral. Las paredes de un blanco lúgubre desprendían un frío palpable, y el fuerte olor a desinfectante flotaba en el ambiente, negándose a desaparecer.
Aunque claramente se trataba de una habitación privada, el entorno dejaba mucho que desear.
La persona en la cama finalmente abrió los ojos. Al ver aquel entorno desconocido y percibir el olor punzante, se sintió desorientada por un segundo.
Recordaba que hace un momento estaba en la azotea de un edificio comercial.
¿Por qué estaba aquí?
Jovita buscó su teléfono a tientas y empezó a revisar las noticias con desesperación.
La pantalla estaba inundada de titulares sobre la gran boda entre la familia Cortés y la familia Vidal.
No había ni una sola mención sobre su intento de suicidio.
¡No podía ser!
¡Había contactado a muchos periodistas!
Quería que este asunto se volviera un escándalo colosal, ¡quería que todo el mundo supiera que Nanette Larco la había empujado al suicidio!
¿Por qué no había ni rastro de la noticia?
Jovita se golpeó la cabeza con fuerza.
Estaba mareada y le dolía muchísimo. ¿Qué había pasado después? ¿Por qué no lograba recordar nada?
La aguja fría estaba insertada en su vena y el líquido helado bajaba por el conducto hacia su sangre.
En el instante en que la enfermera entró y vio que Jovita intentaba arrancarse la vía intravenosa, la miró con profundo desdén.
—¿Qué crees que estás haciendo?
Jovita intentó sentarse, pero descubrió que su cuerpo estaba débil y sin fuerzas.
Al hablar, sintió como si le hubieran cortado la garganta.
—¿Dónde estoy?
La enfermera resopló con burla.
—¿Acaso eres estúpida? ¿No es obvio que estás en un hospital?
La actitud de la enfermera hizo que Jovita enfureciera.
—¿Podrías hablarme con un poco más de respeto?
—Esta es mi forma de hablar, y será mejor que te vayas acostumbrando —replicó la enfermera—.
»Bah, para ser de la clase de escoria que eres, todavía tienes el descaro de pedir respeto. Eres una desvergonzada.
Jovita se apoyó con dificultad para sentarse, temblando de rabia de pies a cabeza.

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