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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1000

¡Excusas, puras excusas!

Siempre usando la carta de que todo era «por su propio bien», cuando en realidad solo era una fachada para ocultar sus verdaderos y sucios motivos.

Ya fuera Marcelo o Callum Harrington.

A estas alturas, Estrella no creería ni una sola palabra que saliera de sus bocas.

—¿No me crees? Ese lugar...

—Marcelo —lo interrumpió Estrella con una voz gélida.

El hombre al otro lado del teléfono se quedó callado.

—Para mí, ustedes son el verdadero peligro.

En cuanto a esa supuesta fuerza misteriosa del Mar de Ámbar, aunque fuera real, no le importaba.

¡Ni siquiera había sentido ninguna amenaza por parte de ellos!

Por el contrario, desde que había regresado a Inglaterra, ni Marcelo ni Callum le habían dado un solo segundo de paz.

Marcelo tragó saliva.

Sintió un nudo en la garganta al escucharla hablar con tanto desdén.

De pronto, se quedó sin argumentos. Ella había perdido toda la fe en ellos.

Estrella colgó el teléfono de golpe.

Marcelo escuchó el tono de ocupado y sus ojos se ensombrecieron.

Sintió un vacío insoportable en el pecho.

—Señor, ¿quiere que envíe a nuestros hombres a buscar a la señorita y traerla de vuelta? —preguntó Eduardo.

—¿Buscarla? ¡Como si fuera tan fácil! —respondió Marcelo, con un tono cargado de amargura. Encontrar a Estrella ahora sería casi una misión imposible.

Antes creían que con la muerte de Alonso Echeverría se quitarían una piedra en el zapato.

Pero se equivocaron rotundamente.

Alonso estaba muerto.

¡Pero las personas leales a él no se habían olvidado de sus favores, demostrando que los muertos no siempre se quedan solos en el olvido!

Ni Marcelo ni Callum lo vieron venir.

Amos estuvo dispuesto a jugarse la vida por Estrella, y ella, desde las sombras, había manejado los hilos a la perfección.

La victoria de Amos contra Ritter no había sido un logro individual.

En gran medida, se la debía a las estrategias de Estrella.

¡Callum Harrington regresó a Inglaterra a toda prisa!

Tras registrar las propiedades de Ritter y no encontrar el objeto que buscaba, irradiaba un aura asesina.

Habían pasado tantos años...

Y ahora que ese viejo por fin había empezado a ceder, todo se había ido por el desagüe.

Antes ya era difícil lidiar con la terquedad de Ritter.

Pero ahora que estaba muerto, encontrar esos documentos sería una odisea.

En el Castillo Harrington.

El enorme estudio había sido destrozado por completo por la furia de Callum.

Malcolm y Olivia se mantenían pegados a la pared, sin atreverse siquiera a respirar.

Después de lo que pareció una eternidad, Callum finalmente se tranquilizó un poco y encendió un puro.

—Vayan y tráiganla de vuelta. ¡No me importa lo que cueste!

En ese instante, estaba tan furioso que quería estrangular a Estrella.

Incluso siendo su hermana, esa maldita rebeldía lo tentaba a darle una buena paliza para meterla en cintura.

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