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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1036

Estrella respiró hondo, guardándose sus opiniones para sí misma.

Al fin y al cabo, cada quien era como era. ¡Pero ella jamás soportaría una vida encerrada en una jaula de oro!

—Julián probablemente tampoco te deje salir durante un buen tiempo, ¿verdad?

Estrella guardó silencio.

—¡Y ese hombre sí que es un maldito desgraciado! Antes pensaba que era terrible, pero no imaginé que fuera a ser tan ruin en tu situación.

Al referirse a Callum Harrington, el tono de Vanessa dejaba entrever una evidente decepción.

Y Estrella tenía aún menos ganas de hablar de él.

—Mi amor, ¿volviste a cocinar?

La voz de Amos resonó en la sala.

Vanessa parpadeó, sorprendida, y se giró hacia él:

—Pues la señorita Robles acaba de decir que mi comida está riquísima. Definitivamente, eres tú el que tiene problemas en las papilas gustativas.

En el pasado, ella siempre había creído que el problema era suyo.

Al fin y al cabo, cocinara lo que cocinara, Amos siempre decía que no estaba bueno, hasta el punto de hacerle creer que realmente era un desastre en la cocina.

Pero ahora que Estrella respaldaba su sazón, ¡era obvio que la culpa era única y exclusivamente de Amos!

Amos se acercó y la abrazó por los hombros:

—¿Por qué volviste a mencionar a ese tipo?

¡Él la había escuchado hablar hace un momento!

A decir verdad, detestaba profundamente oír el nombre de Callum Harrington, y mucho más cuando salía de los labios de Vanessa.

—Solo dije que es un desgraciado, no estaba diciendo nada bueno de él —se justificó Vanessa.

—¿Acaso pensabas decir algo más?

Su tono delataba unos celos evidentes.

Estrella sintió un dolor de cabeza repentino. Ya no podía seguir comiendo con ese par derramando miel frente a ella, así que rápidamente inventó una excusa y se retiró.

Aunque Vanessa no había hablado mucho con ella,

Estrella había entendido el mensaje principal: ahora que estaba en el Mar de Ámbar, salir de allí no sería nada fácil.

Antes, le había costado la vida escapar del Castillo Harrington.

Y ahora, ¡volvía a estar atrapada en un lugar igual de complicado!

Alonso salió en busca de Estrella.

Al verla, se acercó apresuradamente.

—¿A dónde fuiste? Te estuve buscando por todas partes.

¿Que volviera con él?

—Si esa es tu intención, te sugiero que no malgastes tu saliva ni tus esfuerzos. Lo que más detesto en esta vida es volver a tropezar con la misma piedra. Una vez que cierro un capítulo, no hay marcha atrás.

Alonso tragó saliva.

Escuchar esas palabras hizo que una punzada de dolor y frustración se le instalara en el pecho.

Él lo sabía muy bien...

Siempre supo qué clase de mujer era Estrella y tenía clarísimo que, después de haberla perdido, no le sería nada fácil recuperarla.

Desde aquellos gritos y peleas histéricas en Nueva Cartavia,

sabía que lograr que volteara a mirarlo de nuevo sería casi un milagro.

—Pero, ¿entonces qué puedo hacer? ¡Estoy decidido a recuperarte a como dé lugar! —declaró Alonso con terquedad.

A estas alturas, ya no le importaba mantener las apariencias.

Amos le había dicho que la consintiera.

Pero para Alonso, la única táctica efectiva ahora mismo era deshacerse por completo de la vergüenza.

Solo perdiendo su orgullo y aferrándose a ella como una garrapata lograría mantener algún tipo de conexión.

—Pues estás condenado a una amarga decepción —sentenció Estrella con frialdad.

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