Después de todo, el tiempo que había pasado con Marcelo Castañeda había sido relativamente corto.
Si se trataba de conocerlo por completo, la verdad es que no lo había hecho.
En cambio, con Alonso...
—Pero en cuanto a ti, tengo más que claro qué clase de persona eres. Te veo como a un cristal transparente.
Alonso se quedó de piedra.
¡Al escuchar eso, su rostro se tensó por completo!
—No finjas que te importo —continuó Estrella—. Alguien como tú ni siquiera tiene corazón. No hablemos de amar, ni siquiera sabes cómo respetar a otra persona.
Esa era la imagen que Estrella tenía de él ahora. Para ella, Alonso no valía absolutamente nada.
¡Escucharla hablar así de él solo hizo que el dolor en su pecho se volviera insoportable!
—¿De verdad crees que no te amo?
—¿No te parece que lo que acabas de decir es un chiste de mal gusto? Creo que no estamos en posición de hablar de esos temas, ¿verdad?
¿Amor? ¡Era la broma más patética que había escuchado!
Especialmente viniendo de Alonso en ese preciso momento.
—Tienes razón, no es el momento —admitió él con amargura.
Justo después de formular la pregunta, él mismo se dio cuenta de lo ridícula que sonaba.
Sí, era un completo chiste...
Ambos volvieron a sumirse en el silencio.
No supieron cuánto tiempo pasó.
—A ver, adivina... ¿crees que realmente lograrás intercambiarme por Cintia? —preguntó Estrella de pronto.
Alonso no respondió.
¡Su corazón dio un vuelco al escuchar la pregunta!
No se podía negar que, durante todo el viaje, esa había sido su mayor preocupación. ¿Realmente lograría recuperar a su hermana?
—El hecho de que Callum haya mantenido a Cintia a su lado todo este tiempo no es poca cosa —continuó ella—. ¡No es algo normal!
Lo más probable era que Callum sintiera algo genuino por Cintia.
Antes, cuando estaban en Nueva Cartavia, también se rumoraba que Callum andaba con mujeres.
—Ya que decidiste sacrificarme, al menos quiero que tu plan funcione y consigas lo que quieres.
Ella simplemente no podía hablar sin lastimarlo.
¡Cada palabra que salía de su boca era una daga directa a su corazón!
Durante el camino, Alonso también había considerado la posibilidad de que Callum quisiera quedarse con Estrella sin soltar a Cintia.
Si se enfrentaba a ese escenario, ¿qué se suponía que debía hacer?
Y ahora que Estrella le advertía de esa manera... ¿acaso ya había adivinado cómo reaccionaría él?
Alonso la miró y guardó silencio definitivo.
Estrella mantenía esa sonrisa burlona, como si lo estuviera leyendo como a un libro abierto.
—Lo siento.
Tardó una eternidad en pronunciar con dificultad esas dos palabras, confirmando así las sospechas de Estrella.
Él no quería que las cosas terminaran de esta manera, pero ahora... ¡realmente no podía hacer nada para cambiarlo!
Las circunstancias lo habían acorralado por completo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...