Marcelo se quedó sin palabras.
Al escuchar a Estrella, de repente sintió que no tenía cómo defenderse.
Era exactamente como ella decía.
Al principio, él y Callum compartían el mismo frente en lo que respecta a ella.
Pero desde que descubrió que Alonso no estaba muerto y que se había llevado a Estrella a Mar de Ámbar...
De un momento a otro, Marcelo perdió el interés en todo lo demás.
Ya no le importaban los planes que había trazado con Callum. Lo único que quería era que ella estuviera a salvo, a su lado.
Todo lo demás era secundario...
—Lo siento —dijo Marcelo, con la voz apagada.
Sonaba verdaderamente abrumado.
—Nunca fue mi intención hacerte daño, pero está claro que mis acciones te lastimaron.
Recordar cómo la confianza de Estrella hacia él se desmoronó había sido el momento más asfixiante de su vida.
Ella ya no confiaba en él...
Y, para ser honestos, las cosas que había hecho con Callum durante ese tiempo tampoco eran dignas de confianza.
Estrella simplemente guardó silencio.
La repentina disculpa la tomó por sorpresa.
Pero luego, soltó una carcajada.
—Ustedes son increíbles.
¡De la boca para afuera decían 'lo siento'!
Pero en el fondo, ¿quién garantizaba que en un abrir y cerrar de ojos no volverían a sacrificarla por cualquier otra razón?
Antes, ella había fantaseado con venir a Villa Ismar una vez que lograra escapar.
Resulta que Marcelo también conocía el lugar.
Al parecer, este rincón del mundo tampoco sería su refugio definitivo.
Jamás imaginó que aquel comentario al aire que Alonso olvidó por completo, se hubiera quedado grabado en la mente de Marcelo.
¡Y encima, había pasado tanto tiempo y él seguía recordándolo!
...
Estrella había sido sacada en secreto por Marcelo.
Durante el caos del enfrentamiento, él aprovechó la confusión para llevársela, cambiando de ruta y de transporte varias veces.
Utilizó toda clase de medios para despistarlos. Ahora mismo, tanto Alonso como Callum estaban buscándolo como locos.
¡Especialmente Alonso...!
¡Llevaban tres días...!
¡Ya habían pasado tres días!
Y todavía no tenía ni idea de quién se había llevado a Estrella.
Por otro lado, sabía que en Inglaterra, tanto la gente de Callum como la de Marcelo estaban volteando el mundo al revés buscándola.
Si todos ellos la estaban buscando...
Entonces, ¿quién demonios se la había llevado en primer lugar?
—¿Aún no sabes quién la secuestró? —le preguntó Amos.
Alonso no contestó.
Esa pregunta fue como echar sal en la herida, y la ansiedad en su rostro se multiplicó.
Cintia llegó justo en ese momento y lo encontró con una expresión sombría y llena de angustia.
—Alonso... ¿aún no han encontrado a Estrella?
Cintia también estaba muerta de preocupación.
Durante todos esos días, no había dejado de pensar en ella ni un segundo, consumida por una inmensa culpa.
¡Todo esto había pasado por su culpa!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...