Alonso se llevó la mano al pecho, sintiendo como si le hubieran arrancado el corazón con las manos desnudas. El dolor era tan agudo que le cortaba la respiración.
—Las noticias que divulga Harrington nunca son falsas —insistió Amos—. Si lo hizo público, es porque ya verificó la información por múltiples vías. —Todo lo que pasaba por las manos de Callum era preciso y meticuloso. Por esa misma razón, Amos creía firmemente que Estrella estaba muerta. Si estuviera viva, Callum no habría permanecido tan pasivo. Su falta de acción confirmaba que ella ya no estaba en este mundo.
Esas palabras fueron el golpe de gracia para Alonso. Se desplomó, sintiendo que su mundo se desmoronaba por completo.
—Se han ido... los dos se han ido. —Estrella y Marcelo estaban muertos. Esas dos personas a las que había odiado con tanta intensidad, a las que había deseado separar a toda costa, ahora descansaban juntas en el más allá. Cerró los ojos, abrumado por la agonía.
Amos soltó un largo suspiro. Aunque él no era cercano a Marcelo, ver la reacción de Alonso dejaba claro que el impacto emocional había sido letal. Decidió dejarlo a solas y salió de la habitación.
Solo quedaron Alonso y Cintia. Él apenas estaba intentando asimilar la pérdida de Estrella, y ahora la muerte de Marcelo lo golpeaba sin piedad. Aunque últimamente solo había sentido desprecio por su antiguo amigo, en el fondo, el dolor de su partida era innegable.
Cintia tomó aire y se acercó a él.
—Alonso...
—Ya no me importa. Nada me importa. Se acabó todo... —sollozó Alonso. No quería oír hablar de los Echeverría. ¡Los Echeverría! ¿Cuánto le había costado proteger a su familia? Lo había perdido todo. Literalmente, todo. Esa era la familia por la que había sacrificado su propia felicidad. Primero, por culpa de Mónica Galindo, había perdido el corazón de Estrella. Y ahora, por culpa de los Echeverría, la había perdido a ella por completo. Ya no estaba en este mundo, Marcelo tampoco. Él se había quedado completamente solo.
En medio de su desesperación, Alonso llegó a una conclusión desgarradora: proteger a los Echeverría no había valido la pena. No era una simple duda, era una certeza inquebrantable. ¡Nunca valió la pena!


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...