—...
—Hablaré seriamente con los abuelos de nuevo, sé lo que sientes por Renato.
Palmira sentía un verdadero aprecio por Adara.
Últimamente, había pasado todo su tiempo tratando de convencer a los ancianos.
¡Pero el escándalo era reciente! Hacer que lo aceptaran no iba a ser fácil.
Y ahora, si antes se negaban a aceptarla, ¿iban a aceptar a Violeta solo porque había vuelto?
¡De solo pensarlo, a Palmira le hervía la sangre!
—Pero Renato no siente lo mismo por mí —dijo Adara, con la voz cargada de amargura.
En su momento, había renunciado a todo su orgullo por él.
Se había rebajado hasta lo más profundo.
Y al final, solo recibió humillaciones de parte de Renato.
Sí, en medio de todo este enredo, Renato la había avergonzado profundamente.
¡Hasta el día de hoy, el solo recuerdo le revolvía el estómago a Adara!
—El cariño nace con el roce. Tienes que tener fe en él.
A los ojos de Palmira, una vez que Renato perdiera toda esperanza con Violeta y formara su propia familia, eventualmente se enfocaría en su hogar.
Por eso, lo más urgente ahora era que Renato se casara con Adara.
—Señora Palmira... —empezó a decir Adara.
—¡Dime mamá! Llevo tiempo esperando que me llames así.
—Esto...
—Te casarás con Renato, te lo aseguro.
El tono de Palmira fue absoluto; sin importar qué, ella se encargaría de que Adara y Renato terminaran juntos.
Y en cuanto a Violeta, ¡que se largara por donde vino!
Al escuchar tanta firmeza en la voz de Palmira, Adara asintió.
—Sí.
—Esa es mi niña.
Al ver a Adara tan obediente, Palmira sintió aún más simpatía por ella.
Nada que ver con Violeta. De verdad no entendía cómo Renato no prefería a la chica con la que había crecido y en su lugar se había fijado en alguien como Violeta.
—¡Tendrá que casarse, quiera o no! —insistió Palmira.
—¡Ja! ¿Acaso crees que puedes controlarlo?
Ese comentario solo aumentó el disgusto de la abuela.
¡Tendrá que casarse, quiera o no! ¡Lo decía como si Renato fuera de los que obedecen órdenes!
Si realmente la escuchara, las cosas serían muy distintas.
El problema es que Renato siempre había sido rebelde, y esperar que aceptara casarse con Adara justo ahora era prácticamente imposible.
¡Y luego estaba lo de Adara...!
Pensar en la reputación de la joven era un dolor de cabeza.
—Sigo pensando que Adara no es la persona adecuada.
—Pero aparte de ella, ¿quién más querría casarse con él ahora? —rebatió Palmira.
La abuela se quedó en silencio.
¡Esa verdad la hizo palidecer de furia!
Era cierto; el escándalo de Renato y Violeta estaba en boca de todos. A estas alturas, ninguna familia con algo de prestigio en Nueva Cartavia querría casar a su hija con él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...