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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1162

Después de todo, ella era la mujer con la que Renato realmente quería casarse.

—¿Y entonces? —preguntó Violeta.

—Entonces, ponle un precio. ¿Qué necesitas para irte de Nueva Cartavia? —gruñó Adara apretando los dientes.

Esta maldita mujer nunca debió haber regresado a la ciudad.

Si no hubiera vuelto, nadie se interpondría entre ella y Renato.

Tendría todo el tiempo del mundo para reconquistarlo en lugar de estar en esta situación.

¡Tener que recurrir a la presión familiar para obligarlo a casarse con ella!

Iniciando un matrimonio en estas condiciones, le tomaría muchísimo tiempo arreglar las cosas con él.

Y todo esto era culpa de Violeta...

Al escuchar que le pedía ponerle un precio, Violeta soltó una carcajada.

—¡Me parece que no estás entendiendo nada!

—...

—¿Cómo crees que regresé a Nueva Cartavia? ¡Fue el mismísimo Renato quien me trajo de vuelta!

Ella no había vuelto por su propia cuenta.

¿De verdad creía que se moría de ganas de estar en esta ciudad? ¿O que tenía algún apego sentimental por Nueva Cartavia?

—¡Fue Renato quien me buscó personalmente! Si quieres que me vaya, deberías ir a pedírselo a él.

—...

La postura de ganadora de Adara se hizo pedazos en un instante ante las palabras de Violeta.

¡Pedírselo a Renato!

¿Cómo iba Renato a dejarla ir?

Adara había visto con sus propios ojos todo el esfuerzo y la desesperación de Renato por encontrar a Violeta.

De verdad no lo entendía.

No entendía qué le veía a una mujer como ella. Violeta no tenía nada.

¡Cero estatus familiar!

Y en cuanto a su apariencia, aunque era linda, no era una belleza deslumbrante fuera de este mundo. ¿Por qué Renato no podía sacársela de la cabeza?

—¡No debiste venir a buscarme hoy! Si lo que quieres es arreglar tu relación con Renato, venir a amenazarme solo logrará enfurecerlo más.

Ella no era de las que se dejaban pisotear. ¡Adara la llamaba descarada!

Pero si analizaban la situación...

—¡Cuando yo estaba con Renato, la relación que tú tenías con él era de pura amistad, como si fueras un hombre más!

Violeta remarcó la palabra "amistad" con veneno.

Cuando dos personas tienen una relación romántica, ¿qué pito toca la "amiguita"? Así que el término "descarada" no aplicaba para Violeta.

¡Mucho menos viniendo de los labios de Adara!

El pecho de Adara subía y bajaba con agitación.

Había subestimado a Violeta. Con una lengua tan afilada, seguro estaba llena de artimañas.

¡Con razón Renato había caído redondo en las redes de una mujer tan astuta!

—Toda la familia de Renato te detesta. Ninguno de sus mayores te acepta, y tú sigues aferrada a él. Si eso no es ser descarada, ¿entonces qué es...?

—¡Es cierto, la familia de Renato parece adorarte! Pero adivina qué: ¡el que no quiere casarse contigo es el propio Renato!

—...

—Dime, ¿de qué te sirve tener tanta dignidad ante su familia si al final el novio te rechaza?

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