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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1168

Tal como le pasó a Alonso.

En Nueva Cartavia, él seguramente amaba a Estrella con locura, ¿verdad?

Pero incluso sintiendo eso, ¡nunca planeó empujarla hacia la muerte!

Sin dejar que Renato respondiera, Daniel continuó:

—Si Violeta tiene tanto pánico, es porque tu familia le ha demostrado que su vida corre peligro.

—Ya has visto de sobra cómo la tratan los Ibáñez.

Era un secreto a voces el desprecio que le tenían a Violeta.

Especialmente Adara y Palmira, quienes ni siquiera se molestaban en disimular.

Apenas Violeta pisó la ciudad, Adara corrió a amenazarla.

Por más que Renato le advirtiera de frente, ¿de qué servía?

—Me encargaré de protegerla —repitió Renato.

—¿Tú? ¿Acaso crees que Alonso no intentó lo mismo?

—...

—Cuando Alonso entregó a Estrella para salvar a Cintia Echeverría, le prometió exactamente lo mismo: ¡que la protegería!

—...

¡Ese recuerdo fue como una puñalada!

Daniel insistió:

—Y eso que ella era la esposa legítima de Alonso. ¿Quién se hubiera imaginado que todo terminaría así?

Esa fue la última vez que Alonso vio a Estrella.

¡Todo se fue al diablo justo frente a sus ojos...!

Ni siquiera teniéndola en frente pudo salvarla.

Así que, considerando cómo los Ibáñez trataban a Violeta, ¿de verdad Renato creía ser capaz de mantenerla a salvo?

¡Contra lo que más tienes que cuidarte es de las traiciones en casa...!

Eran cosas que simplemente no podías prever.

—¡Ya cállate! —espetó Renato, sintiéndose asfixiado.

Había buscado a Daniel con la esperanza de encontrar un poco de consuelo, de que le diera algo de confianza.

Y en lugar de eso, sus palabras lo estaban hundiendo más en la desesperación.

Hace poco, la reputación de ella estaba tan por los suelos que Daniel pensó que jamás entraría a la familia Ibáñez.

Pero quién iba a pensar que el regreso de Violeta haría que los Ibáñez entraran en pánico.

Con tal de destruir cualquier posibilidad entre Renato y Violeta, ahora estaban organizando su boda con Adara a toda prisa.

—A estas alturas, con todo el alboroto que traen con la boda, media Nueva Cartavia ya está enterada...

La noticia se había esparcido como pólvora en tiempo récord.

Era una prueba clara de que los Ibáñez estaban dispuestos a casar a Renato a la fuerza, y rápido.

¿Y por qué con Adara, a pesar del escándalo?

Pues porque, tras el desastre anterior, ninguna otra familia en su sano juicio querría entregarle a su hija a Renato.

Simplemente no había más opciones.

—Solo te digo que no la dejes sola ni un segundo. Ahorita, ella es la que está en la cuerda floja —advirtió Daniel.

La familia Ibáñez estaba obsesionada con forzar esa boda.

¡Y Violeta era la piedra en su zapato...!

Renato tenía que mantenerla bajo llave para protegerla, o de lo contrario, iba a tener que dejarla ir.

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