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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1172

¡Mientras más lo pensaba, más crecía el desprecio de Palmira hacia Violeta, alcanzando niveles insospechados!

Por eso mismo, ordenó que la campaña publicitaria sobre la boda de Renato y Adara fuera aún más agresiva. Tenía que obligarlo a casarse con ella.

¡Y así cortar de raíz esa relación pecaminosa con Violeta!

Sin embargo, lo que Palmira ignoraba...

Era que mientras ellos apostaban a que todos priorizarían el prestigio de la familia Ibáñez, Renato estaba planeando su escape.

¡Él no estaba pensando en cómo enfrentar el día de la boda!

Estaba pensando... ¡en cómo huir de esa familia aterradora!

Y de sus repugnantes imposiciones.

De vuelta en la mansión...

Cuando Renato llegó, no le preguntó a Violeta qué le había dicho Palmira, como solía hacer.

En su lugar, ordenó de inmediato que empezaran a empacar.

Violeta pensó que por fin había entrado en razón y la dejaría ir, pero entonces se dio cuenta de que no estaban empacando solo las cosas de ella.

También... ¡las de él!

Al ver cómo guardaban las pertenencias de Renato en las maletas, Violeta frunció el ceño.

—¿Qué significa esto?

—¡Te voy a llevar conmigo! —dijo Renato con voz gélida.

Violeta se quedó de una pieza.

¡Sintió un vuelco en el corazón!

Miró a Renato, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.

¿Qué había dicho?

¿Que se la llevaría con él...?

Al verla paralizada, incapaz de reaccionar, Renato se acercó y la envolvió en sus brazos.

El cálido contacto la sacó del trance al instante.

Y le confirmó que había escuchado perfectamente.

Levantó la vista y miró la mandíbula del hombre.

Estaba tan cerca que podía contar los vellos de su barba de unos días.

Un nudo doloroso se formó en la garganta de Violeta.

Renato bajó la cabeza y le besó suavemente los labios.

—No me compares siempre con Alonso Echeverría. Yo no soy como él.

El caso de Alonso era la advertencia perfecta.

Pero nada de lo que dijera ahora iba a convencer a su familia.

¡Estaban completamente obsesionados con separarlo de Violeta!

Una sonrisa amarga se dibujó en los labios de Violeta.

—Es cierto, no eres igual —admitió.

A Alonso Echeverría jamás se le habría ocurrido una locura así; nunca consideró llevarse a Estrella lejos de todo.

Pero Renato, en este momento...

Probablemente se había dado cuenta de que era imposible quitarles a los Ibáñez su obsesión por Adara.

¡Así que no le quedaba más que hacer esta locura!

—¿Estás más feliz ahora? —Renato depositó un beso en su frente.

—Si haces esto, tu familia me va a odiar a muerte —murmuró Violeta.

—Ya te odian a muerte, no tiene caso preocuparse por un poco más.

Esa respuesta le arrancó una carcajada a Violeta.

—¿Al menos sabes que me odian a muerte?

Si lo odiaban tanto...

Y aun así, él insistía en estar con ella. Violeta realmente no lograba comprender a qué se aferraba.

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