Entrar Via

¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 1188

—Aunque, para ser sincero, puedo entender su nivel de locura —comentó Amos.

Para alguien como Callum Harrington, los sentimientos nunca serían unas cadenas que lo ataran.

Sin importar qué tipo de cariño sintiera por Cintia, eso nunca sería un motivo suficiente para perdonar a los Echeverría.

¡Había que recordar que fueron los Echeverría quienes causaron la muerte de su madre...!

Y a eso se le sumaba la reciente partida de Estrella.

Con la mezcla de esa antigua sed de sangre y el nuevo dolor, por más inmenso que fuera su amor por Cintia, era totalmente imposible que dejara escapar a esa familia.

—Siendo así, las cosas entre él y Cintia se acabaron para siempre, ¿no crees? —reflexionó Vanessa.

Aunque nunca le había agradado Cintia, ¡en ese instante sentía un poco de lástima por ella!

Estar enredada con un psicópata como Callum Harrington significaría vivir en la oscuridad por el resto de su vida.

—Si es posible o no, eso ya no dependerá de Cintia —respondió Amos.

Ellos conocían de sobra lo dominante y autoritario que podía llegar a ser Callum.

Hace años, solo para poder llevarse a Vanessa, Amos tuvo que sudar sangre.

Por suerte, al final lograron escapar...

—Espero que no se te esté cruzando por la cabeza ir a ayudar a Alonso. Te lo advierto de una vez, ¡acercarte a ese loco ahora mismo es ir directo al matadero!

¡Era la pura verdad!

Con Callum desquiciado a ese nivel, cualquiera que se cruzara en su camino firmaba su sentencia de muerte.

—¡Ni loco que estuviera! —respondió Amos sin dudarlo un segundo.

Incluso cuando Callum estaba en sus cabales, lidiar con él era jugarse la vida.

Y ahora que estaba fuera de sí, ¿acaso acercarse no sería como regalarle la cabeza en bandeja de plata?

Pero Alonso... ¡él ya estaba reuniendo a su gente en el Mar de Ámbar y hasta planeaba movilizarse hacia Oricalco en secreto!

—Qué bueno que lo tienes claro —le advirtió Vanessa.

Le preocupaba de verdad que, en un arranque de hombría y falta de sesos, Amos decidiera hacerse el valiente y enfrentarse a la tormenta.

¡Uno no se paraba frente a Callum Harrington así como así!

—Dime algo, ¿por qué Alonso siempre termina cometiendo estupideces tan irracionales? —se quejó Amos.

Que actuara así con Callum ya era decir bastante.

Era una familia podrida hasta la médula.

Y siendo Alonso uno de ellos, ¿qué tan diferente podía ser? Alguien que creció rodeado de porquería, ¿podría acaso salir limpio?

Amos se quedó sin palabras.

Al escuchar la contundente lógica de Vanessa, se rascó la nuca y prefirió no decir nada.

La boca de esa mujercita siempre había sido venenosa, de esas que daban justo en la yugular con un solo comentario.

¡Y Amos ya se había acostumbrado a eso a lo largo de los años!

—Alonso seguramente te buscará. Te lo repito, no quiero que te metas en esto —ordenó Vanessa con un tono firme.

Amos asintió frenéticamente.

—Lo sé, lo sé. Ya me conoces, mi amor. Cuando se trata de Callum Harrington, ¡siempre soy el primero en salir corriendo en dirección contraria!

Lo fue en el pasado, lo era ahora, y lo sería aún más en el futuro...

Después de todo, Vanessa apenas había disfrutado de unos cuantos años de paz a su lado. Si él se atrevía a desafiar a Callum, ¡eso sería como destruir la tranquilidad que tanto les había costado conseguir!

Y es que ese Callum Harrington... definitivamente era un maldito loco.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!