Dios sabía que, gracias a Violeta, últimamente ese apellido le causaba repulsión.
—¿Entonces ahora está en San Rosendo?
—No, señora. Esa pareja falleció hace muchos años. Así que el paradero actual de la chica es un misterio.
Palmira enmudeció.
Estaban muertos... ¡y desde hacía mucho tiempo!
—¿Me estás diciendo que esa niña ha estado completamente sola todos estos años?
—Así es, señora.
Palmira sintió una punzada de dolor en el pecho.
Tantos años...
Por fin tenían una pista sólida.
Durante años, cada rastro que seguía parecía desvanecerse en el aire, como si alguien los estuviera ocultando a propósito.
Por suerte, ahora tenían algo de dónde tirar.
Palmira respiró hondo.
—Encuéntrala lo antes posible.
Sin importar lo que costara, ¡tenía que encontrar a esa niña cuanto antes!
—¡Entendido!
Colgó la llamada.
Sus dedos apretaron el teléfono con fuerza.
«Al fin una buena noticia...», pensó, aunque el desastre de Renato le seguía dando dolores de cabeza.
Pero si lograba encontrar a esa niña, por fin podría cerrar esa herida que llevaba arrastrando por años.
...
De vuelta en Villa Ismar.
Estrella se reunió a solas con Rocío y fue directo al grano:
—¿Desde cuándo?
—¿Qué cosa?
—¡Lo de Marcelo!
Rocío esbozó una sonrisa al escuchar el nombre de Marcelo.
—¿Te diste cuenta?
—Dijiste que no viniste por mí. La única otra opción era él.
Rocío asintió con naturalidad.
—Sí, vine por él.
Estrella la miró fijamente.
—Sé que no te interesa —añadió Rocío.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...