¡Caos!
De repente, sintió que su mundo estaba patas arriba, tan caótico que era incapaz de discernir absolutamente nada.
Marcelo le apretó la mano con firmeza:
—No digas más.
—Ahora... la verdad es que ya no sé qué hacer.
Había fingido su muerte para ganarse un rincón de paz en el mundo, pero esa paz
también se había hecho añicos...
—Deja de pensar en eso —le pidió Marcelo.
—¿Por qué mi mundo se ha convertido en esto? Esas pruebas de aquel entonces eran tan claras...
Al mencionar las pruebas,
¡Estrella miró directamente a Marcelo!
En el instante en que sus ojos se cruzaron, como si acabara de conectar los puntos, Estrella apartó la mano bruscamente.
Marcelo se tensó.
De pronto, el silencio entre ellos se tornó aterrador.
—¡Marcelo!
Él no respondió.
—Cuando estábamos investigando esos asuntos, Eduardo...
Eduardo, ¿qué?
Estrella no terminó la frase, pero la atmósfera entre ellos se volvió cada vez más gélida.
De repente, hubo un silencio absoluto.
Sus miradas seguían fijas el uno en el otro. La respiración de Estrella se aceleró.
—¿Crees que yo manipulé esas pruebas? —preguntó Marcelo.
Al ver que ella no respondía y que su mirada se enfriaba por segundos, decidió hablar primero.
Estrella siguió guardando silencio, ¡limitándose a observarlo con fijeza!
—Estrella.
—¿Tuviste algo que ver? —preguntó ella de manera mucho más directa.
—¿Estás dudando de mí?
—Marcelo, han pasado demasiadas cosas desde que nos fuimos de Nueva Cartavia.
¡Habían ocurrido tantas desgracias, que no se le podía culpar por sospechar!
Era la verdad... eran demasiadas cosas.
—Malcolm, el hombre que tu hermano te asignó, también estuvo involucrado en esa investigación —se defendió Marcelo—.
—Si decides no creerme a mí, ¿acaso también dudas de Malcolm?
¡Malcolm...!
¿Malcolm?

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...