Hablando de eso, Estrella miró fijamente a Rocío.
—¡Si hubieras sido tú, ya me habría atrapado hace mucho tiempo!
Atrapado... no buscado.
Al mencionarlo, Estrella sonrió con un toque de burla.
¿Quién habría pensado que las cosas terminarían así?
Verdades, mentiras, subidas y bajadas.
La vida, a veces...
Rocío soltó un suspiro de alivio.
—Pensé que dudarías de mí.
Al escuchar a Violeta decir por teléfono que Alonso ya sabía que Estrella estaba viva, Rocío realmente temió que sospechara de ella.
—No me importa cuál sea el motivo por el que viniste a Villa Ismar, pero ahora, vete —dijo Estrella.
Rocío se quedó callada.
Al escuchar que Estrella le pedía que se fuera, frunció el ceño con disgusto.
—No me voy.
Estrella no respondió.
—Sostengo lo que dije: solo tienes que decir una palabra y ¡te sacaré de aquí!
—¿Huir? ¿No lo intentamos la última vez? Y Marcelo...
—¡Pero no me avisaste con tiempo! —reprochó Rocío.
Estrella enmudeció.
—Lo hiciste de la nada, y yo no había preparado absolutamente nada, por eso...
¿Por eso qué? ¡Rocío no terminó la frase!
De todos modos, si Estrella lo pedía, ella aún podía sacarla de ahí.
Aunque Marcelo vigilara de cerca.
Era cierto que la primera vez subestimó los métodos de Marcelo, y ahora se sumaba la presencia de Alonso.
Pero si Estrella lo quería, ella la ayudaría.
Sin embargo...
Estrella respondió:
—Ya no quiero huir.
—¿Qué dijiste? —preguntó Rocío.
¿Ya no quería huir?
Estrella asintió.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...