El celular vibró sobre la mesa.
Era una llamada de Alonso.
Al ver el número en la pantalla, la mirada de Estrella se volvió gélida.
Intercambió una mirada con Rocío, tomó el teléfono y se apartó un poco para contestar.
—¡No regresaste!
Antes de que ella pudiera articular palabra, la voz de Alonso retumbó al otro lado de la línea, arrastrando las palabras con una furia contenida.
¡El odio en su tono era tan intenso que parecía querer masticarla viva!
—O dime... ¿es que no te atreves?
Al ver que Estrella guardaba silencio, el tono de Alonso se volvió aún más escalofriante.
—¿No me atrevo? —repitió Estrella.
Escuchar esas palabras le pareció casi un chiste.
—¡Por qué no habría de atreverme!
Durante todo este tiempo simplemente había estado agotada, no quería seguir enredada en esa historia. No era miedo.
¿Y ahora Alonso tenía el descaro de decir que no se atrevía...?
¿Que no se atrevía a poner un pie en Nueva Cartavia?
—Entonces, ¿por qué no has vuelto? —siseó él, apretando los dientes.
—¿Acaso no lo sabes? ¡Porque me da asco Nueva Cartavia!
Esa repulsión provenía de lo más profundo de su ser.
—...
Al otro lado de la línea, Alonso se quedó paralizado al escuchar el desprecio absoluto en la voz de Estrella.
—Tú...
—Alonso, no creerás que siento alguna clase de culpa por la muerte de los Echeverría, ¿verdad?
—...
Estrella soltó una carcajada burlona.
—¡Claro que me equivoqué! ¿Pero y qué? ¡Solo son almas perdidas en medio de un juego de poder! Los Echeverría no sufrieron una injusticia, ¡simplemente perdieron!
—¡Estrella Robles! —rugió Alonso, fuera de sí al escuchar su tono carente de todo remordimiento.
¡Cómo se atrevía...!
—Me hicieron tantas cosas, ¡solo les devolví el golpe! ¿En serio esperas que me sienta culpable por sus muertes?
Quizás, al principio.
Cuando recién descubrió que la muerte de su madre no tenía nada que ver con los Echeverría.
Tal vez por un breve instante sintió un destello de culpa.
Incluso llegó a pensar que tendría que pagarle a Alonso con su propia vida para zanjar el asunto de una vez por todas.
Pero ahora...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...