¡Al final!
Antes de que los hombres de Callum Harrington pudieran encontrarla, la gente de Maxwell Harrington se adelantó y se llevó a Estrella.
Rocío se mantuvo a su lado en todo momento.
En el avión.
Estrella se dirigió a Rocío.
—Cuando lleguemos a Oricalco, tomaremos caminos separados.
Al escuchar esto, Rocío frunció el ceño.
—Primero quiero comprobar si tu padre y tu hermano son de la misma calaña —respondió.
Estrella sintió una punzada en el pecho.
—Tú...
—Aunque no tengo fe en poder sacarte de sus garras, pero...
¿Pero qué?
¡Rocío no terminó la frase!
Miró a Estrella de reojo.
—Dime una cosa, con la cuna de oro en la que naciste, ¿cómo es que tienes una vida tan miserable?
Al principio tenía las mejores cartas, pero la partida terminó volando por los aires como un cristal roto.
Estrella soltó una carcajada al escuchar el comentario.
—Tienes razón, es una vida muy miserable.
—Parece que el destino se ensañó solo contigo, a saber qué pecado imperdonable cometiste en tu otra vida.
Estrella se quedó en silencio.
¡Se quedó completamente muda!
En el fondo, ella también empezaba a sospechar si en su vida pasada no habría hecho algo horrible.
Tal como decía Rocío.
Había nacido con todo, pero su vida se había convertido en un caos total.
¡Su familia era un campo minado!
Y en cuanto al amor... el desastre era aún peor.
—Debe ser eso. ¡Seguro en mi otra vida le prendí fuego al paraíso!!
—¡Muy probable!
De lo contrario, ¿por qué el destino se habría ensañado tanto con ella?
¡Llegaron a Oricalco!
Estrella intentó convencer a Rocío de que se fuera, pero ella insistió en quedarse a su lado.
—La verdad es que tampoco confío en ti —confesó Estrella.
Ambas salían del aeropuerto; David caminaba por delante y sus escoltas las seguían de cerca.
—Lo sé, ahora mismo no confías en nadie —admitió Rocío.
Hablando de aquel enfrentamiento, tanto ella como Seymour habían quedado destrozados.
Había que admitir que ese maldito de Callum no tenía piedad, y sus hombres eran huesos duros de roer.
Así que Estrella tenía razón: si intentaba ir tras él, era muy probable que no saliera viva de Oricalco.
...
En el mismo instante en que Estrella aterrizó en Oricalco, tanto Alonso como Marcelo recibieron la noticia.
Grupo Castañeda.
Marcelo estaba sentado en su silla de cuero; al escuchar la noticia, un aura helada se apoderó de él.
—¡Prepara todo para ir a Oricalco de inmediato!
—Sí, señor —respondió Eduardo.
Con Cintia envenenándole el oído, ¿quién sabía qué locura sería capaz de hacerle Callum a Estrella?
Esta vez, Cintia había pasado demasiado tiempo a su lado.
Tanto tiempo... que era obvio que había logrado ganarse un lugar especial en su confianza.
Mientras tanto, Alonso ya estaba de camino a Oricalco.
No podía entrar por los medios legales.
¡Así que tomó una ruta alternativa!
Al saber que Estrella había llegado, lo primero que hizo fue llamar a Cintia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...