Alonso respiró hondo. —Aunque ella haga alguna locura en tu contra ahora, ¿podrías, por favor, dejarla en paz?
—... —Estrella Robles guardó silencio.
En ese momento, Rocío estaba sentada justo al lado de Estrella.
Al escuchar lo que Alonso decía por teléfono, casi no podía creer lo que oían sus oídos.
¡Qué atrevimiento...!
—Marcelo Castañeda también se dirige hacia Oricalco. ¡Estrella, es probable que la situación entre ustedes explote en cualquier momento! —advirtió Alonso—.
Y Marcelo, él probablemente...
¿Probablemente qué?
Alonso no continuó.
Pero tenía razón. En el momento en que Cintia Echeverría se enteró de que ella había regresado a Oricalco, perdió la cabeza.
Justo ahora, Cintia estaba armando un escándalo con Callum Harrington.
Haciendo un berrinche... ¡exigiendo su cabeza!
Sin embargo, esta vez Estrella había regresado escoltada por la gente de Maxwell Harrington, y Marcelo Castañeda también había llegado a Oricalco.
Con Cintia actuando como una desquiciada, no hacía falta pensar mucho para saber que terminaría enfureciendo a Maxwell Harrington.
¡Y ni hablar de Marcelo!
Él había estado al lado de Estrella cometiendo toda clase de atrocidades durante mucho tiempo, y ahora Cintia amenazaba su vida.
Seguramente él...
En este momento, a Alonso le resultaba muy difícil entrar a Oricalco, y el método que estaba utilizando le consumiría demasiado tiempo en el camino.
¡Por eso quería asegurarse de que Cintia estuviera a salvo antes de que él llegara a Oricalco!
—¿Quieres que yo la proteja? —preguntó Estrella con ironía.
—¡Es seguro que tu padre y Marcelo no tendrán piedad con ella!
Las verdaderas intenciones asesinas que Cintia albergaba contra Estrella en Oricalco seguramente no pasarían desapercibidas ante los ojos de Maxwell Harrington.
¡Si no hubiera conflicto, no habría problema!
Después de todo, era la mujer que le gustaba a su propio hijo, y probablemente Maxwell no interferiría.
Pero al haber un conflicto a muerte, las cosas cambiaban por completo...
¡Él, sin duda, protegería a su propia hija! Era fácil imaginar el inmenso peligro en el que se encontraba Cintia.
—... —Estrella no respondió.
Al escuchar las palabras de Alonso, Estrella se sumió en el silencio.
La verdad era que, en este momento, no quería tener absolutamente nada que ver con los Echeverría, incluso si sabía que la masacre en Nueva Cartavia había sido un error.
¿Quería usar esas tres vidas para chantajearla emocionalmente?
En ese instante, Estrella pareció recordar todo con abrumadora claridad.
¿Qué importaba si se había equivocado sobre la venganza de su madre? ¿Qué importaba si todo lo que le hizo a la familia Echeverría fue un error?
¡Cuando ella pateó el tablero y destruyó a los Echeverría, el asunto de la venganza de su madre ni siquiera estaba en juego!
—¿Acaso olvidaste todo lo que tú, Mónica Galindo, tu madre y tu abuela me hicieron pasar?
—... —El silencio al otro lado de la línea fue absoluto.
Al escuchar el tono repentinamente gélido de Estrella, Alonso sintió que le faltaba el aire.
—¿Con qué cara te atreves a pedirme que proteja a Cintia? ¡Qué cinismo! —remató Estrella.
Una risa fría y cortante atravesó la línea telefónica.
En ese momento, Estrella emanaba una frialdad sin precedentes.
Sentada a su lado, Rocío percibió el aura helada que desprendía Estrella, y, extrañamente, sintió un gran alivio.
Fuese como fuese, esto era mucho mejor que ese estado letárgico y sin vida que tenía cuando estaban en la montaña.
¡Incluso si usaba todas sus fuerzas para pelear contra esa gente, valía la pena!
—¡Increíble que intentes manipularme emocionalmente! Alonso, que seas un hijito de mamá es tu problema, pero ni pienses en intentar imponerme un sentimiento de culpa, ¿entendido?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...